Spyro: Vuelo entre Mundos (Fan-Fic de Spyro Clasico)

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Spyro: Vuelo entre Mundos (Fan-Fic de Spyro Clasico)

Mensaje por Camilo238 el Lun 15 Feb 2016, 11:58 pm



¡Hola Amigos este es mi nuevo Fic de Spyro! Esta vez de la generación original/clasica, espero que lo disfruten :D


--------------------------------------------------------------------

Capitulo 1: Fin de las Vacaciones.

Spyro yacía dormido sobre las almohadas hechas con las plumas y algodones más suaves del Reino Dragón, el magnífico sol comenzaba a asomarse en horizonte, iluminando con su cálida luz dorada como si fuese una manta sobre el reino. Los rayos del sol atravesaban la ventana de la habitación del pequeño dragón purpura. Esta mañana, va a comenzar un nuevo inicio, una nueva vida completamente diferente. El joven dragón arrugo la cara, molesto, al sentir los primeros rayos solares rozar las escamas de su cuerpo, los cuales interrumpían su sueño “¿Porque no existen las noches eternas?” Pensó malhumorado Spyro, mientras cambiaba a una posición en la cual su cara no mirase en dirección a la ventana.

''Toc Toc''... Se oía el ruido de alguien tocar la puerta... Spyro simplemente lo ignora... ‘‘¡Spyro!''... Se oyó alguien gritar del otro lado. Spyro esperó a que se fuera...''Es hora... ¡DESPIERTA!'' El dragón purpura rezaba para que el ser que lo molestaba no lograra entrar a la casa y en cambio se fuese a molestar a alguien más.

De pronto ese alguien azotó la puerta abriéndola fieramente en el proceso, y cruzando el umbral de esta a toda velocidad el ser, apuntando su cabeza poseedora de un par de cuernos laterales hacia adelante, corrió hacia Spyro y ¡PAM! lo golpeó, despertándolo de una vez por todas del largo, largo sueño.

-¡AGHHH!-. Gritó el joven reptil, con una cara de horror y sorpresa, mientras era lanzado por los aires debido a la fuerza del golpe. Cayendo afortunadamente sobre los cojines esparcidos por el suelo los cuales hacían las de nido-. ¿Que fue eso?-Dijo Spyro rápidamente incorporándose y lanzando una mirada de enfado a su atacante-. ¿¡Eres idiota o que!? Esta mal golpear a alguien mientras duerme, sobre todo cuando quiere tomar 5 minutos de siesta extra-. Replico el joven dragón malhumorado.

No hubo respuestas, solo se escuchaba la gran carcajada del dragón de viento, Raizan, un joven dragón que aparenta la misma edad de Spyro, pero supera a este con algunos centímetros. con verdosas escamas como el pasto, decoradas por elegantes marcas con forma de nubes grisáceas, y su peculiar cresta estilo ''punk'' verde-limón luminoso que alcanza desde la cabeza hasta la cola y sus pequeñas alas, y sus membranas del mismo color de la cresta, y sus bordes puntiagudos que forman dientes.

-¡Pfff! Hahaha... Claro que lo se pero hay excepciones como tu que quieres perder el primer día, mientras todos los demás se van. Como buen ''amigo'', tengo el deber de molestarte y arrastrarte a la iniciación, lo quieras o no.-Aclaró Raizan aun aguantando las ganas de reír contra el suelo, posando la pata derecha sobre el hombro izquierdo del joven dragón.

-No necesito que nadie me cuide, no soy un bebe.-Contesto Spyro con el ceño fruncido y elevando la cola unos centímetros del suelo lo cual golpeo suavemente la garra de Raizan logrando apartarlo del hombro.

-Tú siempre dices lo mismo...-Spyro sonrío ante el comentario.- Hey, mira esto.- Dijo Raizan sujetando en fracción de segundos la pata izquierda del dragón púrpura, entregando un arrugado trozo de papel.

-¿Me estas regalando un papel?-Preguntó Spyro mientras miraba confundido el papel.- Creía que tus regalos valían más.

-Quien sabe, en fin me debo ir. Come un poco al menos ''Dragón Adulto''.-Comento riéndose y se marcho de la habitación.- ¡En la sala te guardaron comida!-Agrego antes de abandonar el lugar.

''¿Para que me servirá esto? Esperó y sea algo valioso'' Se preguntaba el joven dragón mientras con dificultad abría con cuidado el trozo de papel maltratado sin romperlo con las garras y poco a poco veía el interior de la hoja, con ligera sorpresa observo lo que contenía.

-¿Jum? ¿Y yo para que quiero una llave?-Se preguntaba así mismo incrédulo por el regalo.

Ciertamente era una llave simple que consistía en una pieza de forma cilíndrica y al final la típica paleta la cual tenía incrustada una pulida gema purpura, que reflejaba el rostro del joven dragón quien miraba con ojos extrañados la llave, sin saber que uso darle, ni siquiera sabía para cual cerradura cabía.

-No le alcanzo aunque sea una cerradura con que abrirla, ni para envolverlo con una mejor envoltura, ¿Sabes para que es Sparx?-Le pregunto Spyro.

Pregunto Spyro sin recibir respuesta quedo mirando a su alrededor, solo para descubrir que su hermano adoptivo había desaparecido sin dejar rastro, su habitación no era muy grande, al otro lado de la puerta había un balcón con vista hacia la ciudad, este era una de las pocas habitaciones que tenían ese tipo de vista, personalmente había pedido una mejor habitación después de lo que hizo durante los últimos acontecimientos. A la izquierda había una pequeña biblioteca en la cual había libros de historias, ciencias y algunas de las novelas más famosas de la raza de los dragones, grifos, topos, y muchas otras criaturas, aunque Spyro nunca llego a leer ninguno. En el lado derecho en la pared decorado por una antorcha encendida (al igual que en el lado izquierdo) iluminando la habitación, había dos baúles con las cosas del dragón. Y por último encima de la cama de Spyro situado en el centro de la habitación pegada a la pared había una pequeña repisa que era donde dormía Sparx, aunque él le gustaba más dormir sobre la cabeza de Spyro como lo había hecho casi toda su vida.

-¡Sparx!-Exclamo Spyro, y como lo sospechaba, no hubo respuesta.- ¿Sparx a donde te fuiste?-Se pregunto empezando a preocuparse.

Después de haber dejado la llave encima de uno de los baúles. Spyro se dio a la tarea de buscar cualquier tipo de lugar con tal de encontrar una pista sobre Sparx o a Sparx mismo, comenzó la búsqueda en la habitación. Duro varios minutos buscando por los rincones de la habitación, por debajo de la cama, entre los libros de la biblioteca e incluso afuera del balcón y llego la conclusión que su querida libélula no se encontraba ahí.

-''Si como lo sospechaba debo ir a salir a buscarlo... Hmmm...''-Miro curioso unos segundos a la llave que dejo en la cama, a pesar de ser un objeto extraño para él por alguna razón sentía una corazonada de no dejarlo abandonarlo ni echado de lado, sobretodo siendo el regalo importante de Raizan, así que deducía que algo utilidad tendrá en un futuro.- ''Para algo me servirá en un futuro...''-Pensaba mientras con sus patas, da un gran salto, luego en el aire prepara sus alas y se desplaza unos segundos en el cielo, hasta aterrizar frente al baúl donde dejo la llave y lo cogió con sus patas. Posteriormente con los cuernos pego la tapa del baúl para abrirla inmediatamente cuyo interior contenía objetos raros, valiosos, y brillantes e irónicamente Spyro nunca usa. Resoplo perezosamente y comenzó buscar entre la gran pila de objetos sin usar, sacando del baúl un objeto tras otra.

Después de unos minutos de andar buscando finalmente encontró lo que buscaba, con una radiante sonrisa de orgullo extrajo una mochila en cuero de color marrón como la madera, hecho artesanal-mente por él mismo; parecía una bolsa profunda cuya tapa que cerraba la mochila era sujetada por una correa y diseñado perfectamente para aguantar las aventuras más rudas del mundo, además la tapa era decorada por elegantes detalles blancos y con un símbolo de dragón estampando en el centro de la mochila. Abrió la mochila e introdujo la llave en ella luego la cerrado y se la puso sobre el lomo, con cuidado para dejar paso libre sus pequeñas alas y finalmente camino tranquilamente saliendo de la habitación.

Cruzo los pasillos en silencio, en menos de 5 minutos había llegado a la puerta donde lo llevarían al mundo exterior sin embargo la nariz del dragón percataron la aroma de algo suculento que parecía provenir del Comedor entonces recordó las palabras de Raizan, y según él les habían guardaron comida a Spyro, eso despertó el hambre del joven dragón y rápidamente giro la cabeza en dirección a la sala, y cambiando de rumbo, se dirigió a pasos apresurados el lugar donde le esperaría un delicioso desayuno. Apenas llegar inmediatamente se dio cuenta de la presencia de la deliciosa comida puesto sobre la mesa principal situada en el centro del amplio comedor incluso más grande que su habitación aun así se quedo parado contemplando con grandes ojos como platos su desayuno la cual consistía de una jugosa carne cosida bañado en salsa y suave textura que despertarían el apetito a cualquiera que estuviera cerca, sin embargo, Spyro se alegro que solo estuviera él y nadie más.

-Entraras a mi boca...-Comentó Spyro al reflexionar un poco las patas traseras y extendiendo sus pequeñas alas a que seguidamente agito sobre el suelo, y con la fuerza de sus patas lo impulsaron a saltar a una gran altura sobrepasando la gran mesa de madera, alcanzando su objetivo e inmediatamente devorándolo trozo por trozo y cuando probó la comida sintió una placentera explosión de sabores liberándose dentro de su boca, disfrutándolo lentamente. Se tomaba su tiempo de comer tranquilamente en un ambiente de paz y tranquilidad, perdiendo de vista lo que realmente importaba...

Un ruido de afuera trajo a Spyro a la realidad, recordando lo que realmente importaba<< ¡Buscar a Sparx! >> Pensó Spyro preocupado y rápidamente lavo sus garras y boca cubiertas de salsa en el lavado que estaba frente suyo, una vez que estaba listo, apresuradamente salio del comedor y con los cuernos adelanta, pego un fuerte golpe causando un estruendoso ruido contra la puerta al abrirla de un golpe, saliendo como un rayo del Castillo Dragón, donde habitaban la mayoría de los dragones del Reino Dragón.

Spyro quedo plantado en el suelo observando con preocupación al maravilloso mundo donde habitaba esperanzado de encontrar alguna pista del paradero de su fiel amigo Sparx o lo que había provocado el ruido. Él estaba en una de las islas flotantes que conformaban el Mundo Dragón y una de las más grandes, denominado ''El Reino Dragón'', frente a él se extendía un precioso campo de un verde muy intenso, iluminado por los rayos del sol que salio de su totalidad del horizonte gobernando este nuevo día, con árboles de hojas verde oscuro, anchas y grandes que decoraban el inmenso reino y imponentes e importantes edificios a la distancia, de una arquitectura muy trabajada y detallada, de parecer blancas y techos de tonalidades azules y enormes ventanales de cristal. Rebaños de ovejas se veían pastando a lo lejos, Spyro estaba muy tentado por perseguirlos sin embargo se centraba en buscar a Sparx, y también habían portales de estructuras robustas y altas, cada una diferentes y únicas, frente a él había un portal de ángulos puntiagudos y de color plateado, con grabados y detalles en la piedra, como gemas en forma de rombos de diferentes colores, se veía la imagen de un paisaje de una playa dentro de él y unas letras doradas y metálicas suspendidas en el aire frente al portal indicando el lugar donde llevaría el porta; ''Dragón Shores''. Spyro jamás olvidaría sus experiencias con los portales ni mucho menos su intento de obtener vacaciones atravesando aquel portal ''Dragón Shores'' sin embargo no le apetecía abandonar Reino Dragón ni muchos menos dejar a Sparx. La mañana tenía el cielo con los colores cálidos; celeste, amarillo, blanco y también su amplia vista hacia el sol, que transmitía una sensación cálida a cualquiera por sus rayos solares. Spyro podía escuchar el canto de los pájaros, el ruido de las hojas mecerse con la brisa suave que pasaba y recorría también las escamas del joven purpura, que le daban una sensación agradable, el ruido de las ovejas al pastar y llegaba oír el sonido del agua corriendo a un río lejano, pero sobretodo oía la gente gritar de euforia en la lejanía, precisamente en los edificios lejanos del Reino Dragón.

< Debo ir a averiguar si Sparx esta allí, después de todo tengo la obligación de estar allí... Aunque parece estar disfrutándolo. >

Spyro alzo las patas levemente a unos centímetros del suelo entrecerrando los ojos visualizando la ciudad como una meta el cual cumplir corriendo a toda velocidad para encontrar a su hermano, el hecho de no tenerlo a su lado lo hacían sentir extraño ¿Es común? Casi nunca siente preocupación por alguien, solo consigo mismo y a unas cuantas veces por sus únicos verdaderos amigos o a quienes puede considerar ''buena onda''. Resoplo al igual un toro y empezó a correr a grandes pasos acelerando cada segundo apartando con los cuernos a las ovejas que estorbaban en el camino y destruyendo cestas que se posaban al lado de los arboles, no tenía tiempo de pensar en daños colaterales, solo centrándose en pisar la ciudad.

Continuara...
avatar
Camilo238
Semilla
Semilla

Mensajes : 6
Fecha de inscripción : 15/02/2016
Edad : 18
Localización : Encuentrame.

http://camilo238.deviantart.com/

Volver arriba Ir abajo

Re: Spyro: Vuelo entre Mundos (Fan-Fic de Spyro Clasico)

Mensaje por Umbriel el Mar 16 Feb 2016, 1:01 am

muy buen comienzo camilo :D.
me alegra volverte a ver.
avatar
Umbriel
Semilla
Semilla

Mensajes : 3
Fecha de inscripción : 25/12/2015

Volver arriba Ir abajo

Re: Spyro: Vuelo entre Mundos (Fan-Fic de Spyro Clasico)

Mensaje por Camilo238 el Miér 17 Feb 2016, 12:11 am

¡Muchas gracias quienes llegaron a leer mi Fic y comentarlo! Me gustaria que siguieran comentando asi sabre si les va gustando mi Fic :33 

-------------------------------------------------


Capitulo 2 La Búsqueda de Sparx


Cuando finalmente llegó Spyro, con sus garras freno bruscamente, arrastrándolas contra la tierra produciendo una profunda marca sobre ella. De golpe levanto la cabeza observando cada mínimo detalle en la estructura de los edificios, personas, objetos, etc... Sin embargo se quedo asombrado y mudo, parpadeo unas cuantas veces asegurando que su visión no le fallaba.

-¡WOW! ¡Quedo muy genial casi no lo reconocía por lo aburrido que era!-Comento impresionado aun sabiendo que no había nadie a su alrededor, no podía evitar decirlo después de ver el gran cambio.

Con una sonrisa de oreja a oreja, gustoso se introdujo a la ciudad. Las decoraciones asombraban a Spyro, era prácticamente una ciudad distinta al lugar de las típicas paredes sin color que conocía, Spyro emocionado veía de un lado a otro las paredes ahora coloridas (rojo y Amarillo principalmente, pero también había una gama de colores como verde, celeste, morado, naranja, etc...) por el brillo mágico de las hadas, podía verlas volando libremente con aire y elegancia, otras entusiasmada e impacientes por una cosa, salpicando por toda la ciudad una escarcha mágica que hacía lucir brillante toda la ciudad como una copa de cristal recién pulida. También habían múltiples y distintas mesas redondas pequeñas, grandes y medianas situadas en distintas partes de la ciudad; en las calles, los pasillos, en el centro, y sobre ellos relucían deliciosos postres, bebidas, dulces, y mucha comida para toda la gente que festejaba con rostros sonrientes y divertidas. Spyro caminaba rectamente en la calle principal, lo cual lo condujo directamente al centro de la ciudad, donde paro a ver un poco su alrededor, al lado del joven purpura había una magnifica fuente de un dragón sentado con firmeza sobre la plataforma, ''escupiendo'' el agua por la boca que caía a la fuente.

En la celebración había mucha gente reunida, pertenecientes a mundos distintos, todos festejando con mucha alegría y diversión, la mayoría bebiendo, jugando, y divirtiéndose, lastimosamente no para Spyro, el cual aun buscaba desesperadamente a Sparx entre la multitud, con cierta frustración continuo buscándolo pasando disimuladamente evitando llamar la atención, le habría gustado festejar también pero no sería lo mismo sin el. Pero la felicidad regreso en Spyro tras lograr distinguir entre las personas a la mayoría de sus viejos amigos por ejemplo a su El Fiel Amigo Cazador, La Fauna Elora, La Bruja Bianca, El Sargento Pingüino James Byrd, El Topo Blink La Mole, Sheila la Canguro, y otros seres que reconocían de sus mundos de origen pero no sabia quienes eran. Logro ver a un pequeño topo de estatura pequeña y grandes ojos amarillos, aunque tiernas parecían salirse de las órbitas en cualquier momento, con orejas y cola larga que podría usarla como tercer brazo. Poseía grandes patas la cual aumentaba ligeramente unos centímetros su estatura a pesar de eso no pasaba de la mesa mediana.

Bajo de las nubes cuando escucho una molesta voz grave y ruidosa sonando por encima de las demás voces intentando la llamar la atención; era Ricachón, ese oso regordete mal acentuado que se había dedicado a hacerle la vida de sus ahorros una constante pesadilla durante años, obligando al joven purpura a tener que pagar por cada cosa, en cada sitio al que había ido, para poder hacer cosas tan simples como trepar una escalera, nadar en un lago, pasar por una puerta, conseguir una contraseña o cruzar un puente. Veía a Ricachón pareciendo repartir extraños papeles a la gente anunciando algo que no lograba entender, debido la distancia que se encontraba el joven dragón, aun así, a juzgar por las expresiones de la gente, se podría decir que no era nada bueno para sus billeteras.

< ¿Que andará haciendo esta vez ese estafador... ¡Bah! Ni que me importara. >- Pensó Spyro calmándose y relajando su cuerpo ya que se había tensado un poco a causa de la ira que sintió después de recordar aquellos ''agradables'' momentos de frustración y desesperado al ahorrar por horas toneladas de gemas, solamente para Ricachón. Prefirió ignorarlo e irse a otro lugar, lejos de él.

-¡SPYRO!-Se escucho una voz alegre y femenina pero familiar.

-¡Jo Spyro!-Dijo otra voz, esta vez masculina, extrovertida e igualmente familiar.

El joven giro la cabeza en dirección a las fuentes y vio para su fortuna a sus dos viejos amigos de hace muchos años; Elora y Cazador, que se acercaron donde se encontraba el pequeño dragón purpura. Este permaneció quieto recibiéndolos con una amistosa sonrisa e hizo un gesto con su ala cuando ellos finalmente llegaron frente a él.

Elora es una fauna, vestía con un largo vestido formal y elegante de verde esmeralda con lentejuelas de color negro con piedras preciosas. Su cabello rojo tiene forma de una punta prominente hacia adelante inclinada hacia abajo, con muchos detalles (Spyro imagino que se tardo horas en arreglarse para esta fiesta) y su cabello llega hasta los hombros. Su nariz es pequeña y puntiaguda con labios delgados, sus ojos son brillantes y azules, rodeados con sombra morada, y con largas orejas puntiagudas. Como cualquier fauno, Elora posee piernas de cabras, de pelaje rojo y ''pecho'' blanco, con una peluda cola similar a la de un zorro.

-¡Felicidades por tu iniciación Spyro! Cuanto me alegra de verte, pareces un poco más alto desde la ultima vez que nos vimos.-Dijo mirando alegremente al dragoncillo.

El lado derecho de Elora se hallaba Cazador, otro de los muchos amigos que tiene Spyro, es un leopardo antropomorfo con una gran estatura y físicamente delgado, como muchos leopardos, el pelaje de Cazador es amarillo con múltiples manchas negras en todas partes del cuerpo y de pecho blanco y peluda, con una larga negra. Portaba un carcaj con flechas y su típico arco de madera unidas por un fino hilo resistente.

-¡Spyro! Por fin apareces chico purpura ¿Adonde te habías ido? ¡Comenzaba a creer que te había capturado una manada de ovejas!-Imagino Cazador comenzando alarmarse después de decir eso.

-Tranquilo Cazador solo me quede dormido en mi habitación, y gracias Elora.-Agradeció Spyro con una amable sonrisa. Sin embargo Spyro soltó un largo suspiro de resignación tras decir eso, parecía que algo lo molestaba y Elora capto ese sentimiento en el joven purpura, estuvo a punto de decirle algo al pequeño dragón pero Cazador la interrumpió.

-¡Uf! ¡Bien! Comenzaba aburrirme estando al lado de... -Agachándose a una altura adecuada para estar frente a Spyro.- Esta aguafiestas.-Terminando la frase susurrándolo, rezando que Elora no lo hubiera escuchado.

Desgraciadamente para Cazador, Elora poseía orejas bien afinadas y podía oír ruidos débiles y distantes, sin mencionar que no le gusto para nada lo que Cazador dijo de ella a sus espaldas.

-¡CAZADOR! ¡Al menos no soy una ladrona roba perfume!-Dijo furiosa Elora a punto de golpear con sus pezuñas el trasero de Cazador.

-Y no sabes los buenos usos que dio Bianca con eso.-Contesto Cazador haciendo caso omiso la amenaza de Elora, recordando lo bien que olía su amada novia hace unos meses atrás.

Elora empieza a darle muchas patadas con las pezuñas a Cazador y este sale disparado corriendo en círculos alrededor de Spyro suplicando ayuda y con los brazos alzados hacia arriba esperando que su agresora dejara de hacerle sufrir.

-¡WAAAA! ¡Spyro AYUDAMEE!-Suplico desesperadamente el pobre Leopardo huyendo de su agresora.

Sin embargo la escena hizo reír a Spyro, no podía parar y se tiro al suelo boca arriba con las patas en el aire, con lagrimas brotando de los ojos, prácticamente Cazador por fin esta recibiendo lo que se merece; hace unos meses atrás, Cazador le pidió a Spyro algo de ayuda para robar algunas fragancias a Elora, pero Spyro no accedió, porque era lo suficientemente listo como para arriesgarse a recibir la ira de Elora, pero su pobre amigo Cazador no fue muy consciente de eso.

-No puedo Cazador, esto me mata de la risa ¡Ajajajaja!-Contesto entre-risas Spyro. Después de un buen rato, Cazador termino lleno de moretones en el trasero y Elora se acerco a Spyro dejando sufrir a Cazador, con los brazos cruzados echando humo por los oídos a causa de las palabras indignantes que dijo Cazador.

-En fin... ¿Te sucede algo...?-Entrecerró los ojos examinando algo que le faltaba Spyro.- ¿Y Sparx? Nunca te había visto caminar sin que él te estuviera siguiendo a todos lados, ¿Le paso algo?-Pregunto Elora con un tono más suave, esperando ayudar a uno de sus más preciados amigos.

Aquellas palabras rápidamente bajo a Spyro de su felicidad ¿Que le paso a Sparx? Ni el mismo lo sabe, el hecho de no poder verlo a su lado cada segundo, el que le más seguridad para derrotar contra fuertes criaturas, lo hacían sentirte extraño y triste, como un hueco al cual es imposible rellenar. Spyro bajo un poco la cabeza, sin ganas de responderle.

-Eso quisiera saberlo... No se, ando buscándolo y no lo encuentro por ningún lado.-Respondió Spyro esquivando la mirada de Elora, no le apetecía hablar de eso, no le gusta sentirse desanimado.

Elora iba a decir algo al dragón, queriendo ayudarlo después de todo lo que el joven dragón hizo por ella, pero desafortunada-mente por alguna obra del destino, es interrumpida y por la peor persona que pudo haber aparecido, incluso peor que Cazador...

-¡Oh! ¡Pero no es nada más ni nada menos que mi ''GRAN'' amigo Spyro!-Exclamo el Ricachón, el oso, haciendo énfasis en la palabra para mofarse del tamaño del joven dragón.

Spyro abrió los ojos incrédulo de lo que veía frente de él, la criatura que menos se quería topar finalmente apareció para arruinarle su agradable conversación con Elora, <¡Oh lo que faltaba!>, se dijo Spyro consigo mismo mostrando sus filosos dientes y lanzando una mirada asesina a Ricachón por su comentario.

-¡Jajajaja! Muy gracioso Ricachón ¿Que es lo que estas haciendo aquí?-Miro ambos lados, posando una ala sobre sus ojos ''aumentando'' la visión.- Dudo que alguien te halla invitado ¿O si? Nadie de aquí es tu amigo, ''AMIGO''.-Contesto el dragón purpura con una sonrisa sarcástica, usando el mismo tono de burla que el oso aplico con él.-Ya te puedes largar.-Ordeno severamente.

-¡Exacto! Tu te presentaste aquí sin más entregando tus ridículos folletos a la gente, estrenando tu ridículo nuevo banco, con esos ladrones tuyos que llamas ''empleados''.-Replico Elora apoyando a Spyro, fastidiada de los inútiles intentos de Ricachón de quitar dinero a la gente.

A Spyro le impacto un poco la noticia abriendo lentamente los ojos debido la sorpresa < ¿Con que eso era tanto alboroto? > simplemente no podía creer que Ricachón tratara nuevamente de atraer a la gente para quitarles el dinero con un banco y eso molestaba mucho a Spyro, ni que hubiera sido suficiente poner precio caros a las cosas que él compro en su mercado hace años atrás. En cuanto Ricachón simplemente puso una cara ligeramente enfadado e indiferencia, haciendo caso omiso a la orden de Spyro y los comentarios de Elora, resoplo ligeramente y trato de mirarlos bien.

-¡Oh, oh! Están siendo un tanto rudo mis queridos clientes, no hay necesidad de que me vaya, puede que no seamos amigos pero todos queremos buen ambiente... ¿No?-Contesto el oso, su tono indicaba que no era una amenaza pero Spyro sabía que podía serlo si seguían discutiendo, así que cayo en cuenta que solo le estaba haciendo una tregua.- ¡En efecto! Después de ganar una buena cantidad de dinero con mi mercado funde un nuevo negocio con mi familia ¡El Banco de Ricachón! Y ellos son mis empleados, los que llevan puesto un traje negro elegante como el mío, están presentando mapas donde les indica donde esta.-Dijo señalando a las criaturas que llevan puesto un traje negro y en efecto, estaban entregando mapas, pero la gente las rechazaba.- Y tu Spyro, ya que eres uno de mis más famosos clientes, toma uno tu también y ven a ver nuestro banco, estoy seguro que podemos hacer buenos negocios... Con tu dinero, claro.- Dijo y silbo con sus labios una extraña melodiosa, que atrajo un mini-hipopótamo con traje negro el cual lanzó directamente en la cara de Spyro con desprecio un folleto, haciendo reír a Ricachón.

-¡Se acabo!-Dijo Spyro exhalando entre sus fauces una llamara de fuego tan potente que hizo cenizas el folleto, que continuo extendiéndose hasta quemar el trasero del hipopótamo que ya estaba por irse.- ¡No pienso volver hacer negocios contigo! ¡Ni nadie quiere! ¡Vete de una vez a vivir a tu banco ya que tanto te gusta!-Replicó Spyro muy enfadado y harto del Oso, ya muy mal se lo esta pasando sin Sparx y lo que menos quiere es pasar otro mal rato.

-¡¿Como te atreves?!-Ofendido estuvo a punto de decir algo contra eso, pero no pudo acabar porque el pequeño dragón comenzaba a tomar aire.- ¡Oh no! ¡Espera Spyro podemos hablarlo!-Tratando de tranquilizarlo en vano puesto que sabía lo que el pequeño dragón iba hacer y no era nada bonito y como si la risa de Elora no fuera suficiente, Ricachón comenzó a correr escapándose de las llamaradas que exhalo el dragoncillo purpura, el cual comenzó a perseguirlo amenazándolos con los cuernos, mientras todos los presentes se giraron a ver la graciosa escena, animando a Spyro.

-¡Vamos Spyro quemale el trasero!-Grito Cazador animando a Spyro después de recuperarse de los moretones que le había hecho Elora, quien se había marchado sin previo aviso.

-¡Noo! ¡Basta! ¡Basta! Estúpida lagartija lanzallamas estas quemando mi precioso traje que me costo una fortuna ¡AUCH!-Gritaba Ricachón pegando un fuerte chillido de dolor al sentir las llamas quemándole el traje y su propio piel.- ¡Agua! ¡AGUAA!-Pidió desesperadamente corriendo en círculos.

-¡Aquí tienes una ayudita!-Accedió Spyro embistiendo fuertemente el trasero del oso con sus cuernos lanzándolo a la fuente que se encontraba justamente en el centro de la ciudad, apagándole las llamas a su vez empapándolo totalmente.- Ups parece que me pase con el agua, jaja.-Se rio satisfecho viendo al enfadado oso intentando ponerse de pie y resbalando en el intento, quedando humillado frente a los presentes y todos tiraron sus folletos dejándolo en una montaña de papel mojado y todos abucheándolo para que se largara.

-¡Grr! ¡Esta bien lagartija purpura tu ganas! ¡Me voy! Pero esto te saldrá caro, te haré pagar un 90% más en todo lo que necesites!-Grito enrabiado Ricachón.- ¡Y se muy bien que tarde o temprano me necesitaras! Tenlo por seguro que estaré allí cuando tu vayas a tu nuevo hogar.

-¡Jum! Mira como tiemblo.- Se burlo Spyro de sus intentos de amenazarlo, aunque en el fondo, le afecto un poco lo ultimo que dijo.

-¡GRR! ¡Un 120% más caro!-Exclamo el oso exasperado buscando la manera de ganar la batalla sin éxito.

-Sigue subiendo amigo, tengo más dinero del que me puedes quitar, soy una leyenda aquí.- Contesto Spyro alardeando su fama universal. Sabiendo perfectamente que no sería la ultima vez que vería a Ricachón al menos pudo despedirse de el, de manera gloriosa mucho mejor que ganar un maratón, vengarse de todo lo que le había hecho, era una sensación satisfactoria, sonriendo pícaramente, observo al oso levantándose saliendo de la fuente dispuesto a irse todo mojado y con la ropa arrugada, pudo notar algo brillante saliiéndose del bolsillo del traje, cayendo al agua, causando un ¡PLAF! Ligeramente fuerte, ¿Que sería? A Spyro le pico la curiosidad por desgracia no tuvo tiempo para saberlo, ya que el sonido llamo la atención de un ser oculto entre los arbustos más cercano...

Continuara...
avatar
Camilo238
Semilla
Semilla

Mensajes : 6
Fecha de inscripción : 15/02/2016
Edad : 18
Localización : Encuentrame.

http://camilo238.deviantart.com/

Volver arriba Ir abajo

Re: Spyro: Vuelo entre Mundos (Fan-Fic de Spyro Clasico)

Mensaje por Profesor Café el Sáb 27 Feb 2016, 11:04 pm

Perdon no haber respondido antes Camilo, estuve bastante ocupado. Me gusta tu estilo de escritura, aunque puede ser bastante escueto algunas veces (E.J: Mezclaste diálogo y descripción sin usar un "-", y fue medio apresurado al final). De todas formas, realmente envidio la soltura que tenes para escribir.

Nunca pares.
avatar
Profesor Café
Administrador
Administrador

Mensajes : 133
Fecha de inscripción : 09/09/2015
Edad : 27

http://randomcrossing.activo.in

Volver arriba Ir abajo

Re: Spyro: Vuelo entre Mundos (Fan-Fic de Spyro Clasico)

Mensaje por Camilo238 el Dom 28 Feb 2016, 9:16 am

Capítulo 3 La Desafiante Persecución.


Al instante salió disparado revelándose como uno de los pequeños ladrones árabes diminutos que solían robar huevos de dragones, vestía con muchas túnicas de distintos colores tapando completamente su cuerpo incluyendo el rostro que solo se asomaban sus oscuros y traviesos ojos amarillos, con largas mangas y túnicas de colores rojo-rubí, morado-uva y verde-pasto. El travieso se sumergió en la fuente el cual salió segundos después tomando posición del objeto brillante de Ricachón; ¡Un diamante precioso, incoloro y brillante! Mientras Spyro parpadeaba viendo con ojos tan abiertos como platos mudo y sin creer que el oso poseía algo tan valioso, el oso verificaba sus bolsillos del traje notando que algo faltaba al examinar con atención...

-¿Eh...? ¿Dónde está mi...?-Se preguntaba Ricachón mirando sus bolsillos vacíos y miró a espaldas suyas, dándose cuenta de una extraña “silueta” moviéndose en lo que iba volteando para finalmente percatarse del ladronzuelo que se había atrevido a coger su diamante.- ¡MI DIAMANTE! ¡Hey tú, sinvergüenza, devuélvemelo!-Exigió tratando de capturarlo con sus grandes brazos.
 
El ladrón al ser descubierto se le abrieron los ojos de golpe esquivando justo a tiempo los brazos del oso y saltando ágilmente sobre él, salió disparado como una bala del Centro de la Ciudad introduciéndose a una de las calles que lo conducirían en las afueras de la ciudad mirando por encima del hombro al oso, sacándole la lengua.

-¡Na Na Na Na!~~~.-Se rió el ladrón por los inútiles intentos del oso por capturarlo.

-¡No! ¡Me roban! ¡Me roban! ¡Que alguien detenga al ladrón!-Gritaba horrorizado notando su miedo de perder su valioso diamante, intentando perseguirlo pero era demasiado lento debido a su sobrepeso, a su vez, Cazador se le cayó encima, aplastándolo.

-¡Bien! ¡Atrapé al ladrón!-Dijo Cazador sonriendo orgulloso de sí mismo.

-¡Grrr! ¡A mí no! Hablo del enano que se lleva mi diamante ¡Daré una recompensa quien lo atrape!- Ofreció Oso con desespero sin embargo nadie de los presentes parece importarle.

< Tal vez así encuentre a Sparx... Además ya he sido muy cruel con Ricachón, debo al menos ayudarlo. >

Se dijo Spyro observando al ladrón huir y con una sonrisa pícara, salto sobre una mesa que se encontraba cerca de la fuente de agua y miro fijamente a Ricachón, con una mirada juguetona en señal de lo que iba a pedir no alegraría ni una sola pizca a su ''buen amigo'' Ricachón.

-¿Recompensa dices?-Resalto Spyro interesado.- Hmm... ¿Sabes? Quizás yo podría atraparlo, tengo bastante experiencia con eso ya sabes, libere los huevos de ellos y tal, no es gran cosa.

A Ricachón no le gustaba lo que oía pero viendo que nadie más se ofrecía se tragó su orgullo y giro la cabeza en dirección a donde podía verle frente a frente la cara de Spyro, quien ahora lo alcanzaba en cuanto a estatura gracias a la mesa donde él se posaba, con ligero rencor e inseguridad, miro con ojos suplicantes a Spyro.

-¡Si por favor atrápalo es urgente iba hacer una gran venta con ese diamante! Vamos atrápalo que se están alejando.-Dijo esperanzado que Spyro no le pidiera algo de gran valor. Spyro movió los ojos de derecha a izquierda divertida-mente viendo a oso suplicando su ayuda y bajándose de la mesa con un pequeño salto continuo mirando a Ricachón con una sonrisa pícara. Tenía algo pensado en mente, que lo ayudaría a salir de su pequeño ''aprieto''.

-Muy bien lo atrapare, pero si me dejas todas las cosas un 120% más baratas.-Dijo inocentemente junto con una feliz sonrisa, picando la paciencia a oso.

Esto fue como si una daga atravesara la confianza de Ricachón ¿Apenas castigo a Spyro y ahora busca remediarlo? No lo iba aceptar, era prácticamente injusto para él y lanzo una mirada perversa a Spyro a su vez golpeaba fieramente el suelo con los pies como un niño berrinchudo chillando por algo, lo cual hizo que Spyro riera por dentro y se tapara la boca con la zarpa izquierda.

-¿¡DISCULPA!? ¡NO¡ Ni hablar después de todo lo que me hiciste pasar tú me tienes que pagar más de lo que deberías.-Exclamo totalmente en negativa, queriendo evitar rebajar el ''castigo'' que le había puesto apenas hace 5 segundos.
 
-¿¡Oye gato tu no lo quieres atrapar!?-Pregunto mirando a Cazador, quien aún seguía sobre sus hombros, pareciendo disfrutar de la vista.

-¿Cómo dices? Lo siento viejo pero estoy demasiado ocupado observando la comida que están preparado para el desayuno, y quiero ser el primero en llegar.-Contesto vagamente Cazador.

-¡ARG!-Se quejó el Oso, y tirando a Cazador de sus hombros de un empujón.

-¡AUCH! Cálmate amigo...-Su cabeza había recibido gran parte del golpe al caer secamente contra el suelo y se sobaba el punto donde le dolía.- De todos modos debo ir a buscar a Elora, no sé dónde se metió esa fauna, Spyro te puede ayudar ¿Cierto, Spyro?-Pregunto Cazador incorporándose.

-Lo pensaba, pero el ladrón se aleja cada vez más y creo que estoy perdiendo las ganas de ir tras él.- Tanteo Spyro con voz ligeramente irritante para molestar y poner nervioso a Oso.

-¡Oh! Mala suerte viejo.-Le dijo a Oso encogiéndose de hombro.- ¡Spyro viejo no tardes mucho, que pronto comenzara la importante iniciación! Te veré en el Dojo del Dragón.-El leopardo camino en sentido contrario a donde el ladrón escapo y se marcha del centro de la ciudad.

Cada vez Ricachón se quedaba sin opciones, sin más remedio, tiró la toalla. -¡Vale! ¡Lo que tu quieras pero atrápalo! Ese iba diamante será mi salvación.-Grito el oso a regañadientes pidiendo ayuda a Spyro.

A Spyro se le ilumino la cara sintiendo la bella satisfacción de gloria sin poder evitar soltar una risa de victoria aunque no le gustaba hacer tratos con Ricachón, si le encantaba hacer trato cuando lo beneficiaban puramente a él y no al oso, moviendo la cola de un lado a otro con anticipación y mirando la dirección a donde se fue el ladrón, justamente se paró frente a la entrada la cual conducía a las afueras del Reino Dragón, el ladrón estaba apreciando el diamante, esta vez no lo perdería de vista. Posando sus patas delanteras hacía adelante, flexionándolas y preparándose para salir disparado corriendo, miro por última vez a Ricachón con una satisfactoria expresión placentera.

-Me encanta hacer tratos contigo.- Rio Spyro saliendo embestida hacia el ladrón.- ¡Te traeré ese diamante, más te vale mantener tu promesa!-Grito alejándose enseguida casi tan rápido como el ladrón, siendo un proyectil siguiendo a su objetivo.

El ladrón se asusto verlo venir tras él y con el diamante en sus manos, comenzó a correr velozmente como un rayo a las afueras del Reino caminando por una calle adornado por bellos árboles muy juntas, puesto que solo separaban los jardines del Reino Dragón en dirección a las Islas Flotantes, saltando muy alto hacia al otro lado de una isla ubicada un poco cerca de la ciudad del Reino Dragón, Spyro brinco dando doble aleteo para planear sobre el aire y aterrizar firmemente contra el suelo, siguiendo como un toro hacia el ladrón, viéndolo introducirse en las profundidades de un bosque, Spyro había dejado muy atrás la fiesta, es decir, completamente solo a Ricachón con la gente que quedaba, que lo miraban un poco mal antes de marcharse cada uno con lo suyo.

Un rato más tarde....

Era un lugar brillante lleno de árboles de especies tropicales con diferentes tamaños unas más grande que la otra y viceversa, con un clima cálido-húmedo, suelo cubierto por diferentes tipos de hojas y áreas rocosas, con una gran variedad de fauna y flora, con el sonar de los ríos provenientes de los manantiales. La zona se encontraba en una completa paz y calma que parecía imposible romperla, lamentablemente fue quebrada como una copa de cristal a causa de los estruendosos ruidos que provenían a las afueras del bosque, eran las fuertes pisadas del joven reptil y el travieso ladronzuelo, quien recién ha robado un valioso diamante incoloro transparente, que se iluminaba como bombilla al recibir el tacto de los rayos solares que se colaban entre las hojas de los árboles, detrás del ladrón era perseguido por Spyro, que lo perseguía tal cual un toro lo hacía cazando a su presa.

-Si no te odiara tanto por robar las cosas de los demás, diría que corres muy bien.-Comento el lagarto purpura alagando la velocidad del rayo el ladrón de los diamantes, comenzando agobiarse debido al cansancio que comenzaba a sentir en las patas delanteras y traseras.

El reptil miraba hacia adelante con la vista forzada ya que le costaba mirar y correr al mismo tiempo aun así tenía suficiente fuerza de voluntad para lograrlo con el cual mantenía a la vista a su roba joyerías que lo obstaculiza moviéndose delante de los árboles del bosque, y con agilidad se deslizaba en ''zinc-zac'' esquivando los árboles manteniendo aun de vista a su secuestrador de diamantes. Con una sonrisa de confianza y orgullo, Spyro pensaba que no había nada de que ese ladrón evitaría su inminente destino.

Hasta que, con los ojos bien abiertos como platos y con la boca abierta se quedó mirando impresionado, viendo el ladrón dando un pequeño salto sobre la copa del árbol más bajo y sucesivamente continuo subiendo como una escalera hecha de árboles hasta la cima de la copa del árbol más largo del bosque, Spyro parpadeo unos segundos incrédulo asegurándose que sus ojos no le mentían, pero desgraciadamente el tramposo consiguió escalar hasta la punta más alta del árbol que tenía en frente haciéndole casi imposible alcanzarlo ni mucho atraparlo.

-¡Woah!-Spyro se dijo así mismo deteniendo su embestida mirando aun asombrado por el buen truco que lo dejo acorralado.- ¡No es justo tramposo eso no puedo hacerlo!

-¡Na na na na!~~~-Simplemente el ladrón contesto sacando la lengua produciendo el típico ruido estruendoso y asqueroso después dio media vuelta, continuando a saltar de árbol en árbol alejándose rápidamente del dragón purpura.

-¡A no de eso nada! No te vas a librar de mí tan fácil.- Se dijo decidido a atraparlo, de un modo u otro. Quedo mirando de arriba a abajo el gran tronco grueso que se posaba delante de sus ojos mordiéndose con suavidad la parte inferior del labio al comparar su tamaño con la del gran árbol un poco impotente ya que su estatura era prácticamente la de un grano de arroz así que se preguntaba cómo alguien como él subiría hasta la copa, pensó inmediatamente usar las alas que posee, sin embargo, recordó lo poco desarrollado que estaban y apenas planeaba sobre el aire durante unos segundos, así que volar no era una opción. Vio a su alrededor buscando algo que le serviría y se ilumino en cuanto vio la solución.

-¡Eso es!-Grito sonriendo pegando con felicidad la cola contra el suelo haciendo suspender en el aire unos segundos las hojas, al notar que las ramas de los árboles cerca del árbol principal estaban lo suficientemente juntas.- ¡Con eso bastara! ¡Allá voy, bastardo!- Exclamo recuperando la confianza y energía para saltar con fuerza dando doble aleteo elevándose más del suelo hasta una altura lo suficiente alta como para enganchar su cola a la rama se quedó colgando unos segundos, se fijó a la siguiente rama que tenía delante y girando sobre sí mismo, salto a la siguiente rama y haciendo lo mismo que con la rama anterior, se enganchó y fijándose a la otra rama, continuo haciendo lo mismo, hasta que con las garras se aferró a la punta de la copa más alta del árbol, había logrado pegarse contra el tronco y contemplar la magnífica vista extenderse frente a sus ojos; Reino Dragón suspendida sobre el profundo e infinito cielo tintado de colores violeta, azul, rojo debido la proyección de la luz del sol pareciendo una sopa de colores.

El reptil centró su atención a la búsqueda del ladrón moviendo los ojos de un lado a otro viendo a todos los árboles de su alrededor hasta cruzarse con la vista finalmente con el individuo quien yacía dormido, relajado sobre la copa de otro árbol no muy lejos de donde estaba el dragón, máximo 2 o 3 árboles de diferencias, seguramente creyendo que se habría librado del dragón purpura, pero Spyro pensaba que lo tenía justo donde lo quería, con una pícara sonrisa agito la cola con anticipación se le ocurrió la manera de estropearle la siesta del ladrón.

-< Te tengo justo donde quería... >-Pensó divertido y exhaló profundamente rellenando su pecho de su boca expulso como una bala, una gigantesca bola de fuego lanza-dolo verticalmente hacia arriba... Mientras el ladrón el cual seguía relajado en las cómodas hojas de la copa del árbol con un gran sentimiento de satisfacción y gloria creyendo haber ganado la partida poco después su cuerpo comenzó a calentarse a cada segundo como una estufa prendida dentro de su cuerpo, abrió un poco los ojos y apenas ajustando la vista, veía una gigantesca bola de fuego caer sobre él. Alterado se incorporó rápido tratando de hallar algo que lo salvará.

Spyro veía esperanzado que la esfera envuelta en llamas que lanzó surtiría efecto y contemplar los intentos desesperados de su objetivo era como ver la escena de una serie de televisión, pensando que no tenía escapatoria y la victoria estaba asegurada, o al menos eso creería... Su feliz sonrisa se borró casi al instante siendo remplazado por una expresión confusa con el cual miraba curioso la mano del ladrón introduciéndose debajo de la túnica de colores, y de ella saco algo a una gran velocidad logrando bloquear su ataque en vez de ocasionar una explosión hizo que la bola rebotara, para gran sorpresa de Spyro, y la bola volvía a su propietario, es decir, contra él.

-¿Pero cómo?- Logro decir cerrando los ojos antes de que eso impactara en su zona haciéndole perder el equilibrio y la onda del choque lo arraso alejándolo de la zona lastimándolo y siendo arrastrado por la corriente de viento producida por la explosión y cuando abrió los ojos el árbol por el que estaba aferrado había desaparecido en cenizas, a su vez, fijo la mirada en el ladrón unos segundos, dándose cuenta que el objeto que saco era un escudo de metal. Spyro se maldijo así mismo al olvidar que algunos ladrones llevaban escudos para protegerse, y miro hacia adelante quedando paralizado y con el corazón en la garganta al darse cuenta que había sobrevolado, por culpa de la corriente, la zona completa y antes sus ojos solo había un precipicio infinito, cuyo interior solo se apreciaba el cielo infinito... Y estaba muy lejos de la primera isla flotante que sería el Reino Dragón, ni siquiera planeando llegaría al borde...

-Oh no...-Pensó Spyro aterrorizado, si no hacía algo iba a caer al abismo infinito. Analizo rápido el área donde se encontraba con mucho desespero pero manteniendo la esperanza de sobrevivir de alguna forma u otra busco bruscamente alguna isla lo suficientemente cerca como para salvarse de la caída y de su muerte, a la lejanía se posaban 3 islas algo cercas y a la vez lejos de donde se encontraba, ya estaba por debajo de la primera isla, y debajo de este estaban la segunda isla, a su vez sintió una sombra pasar por encima suyo, al voltear la cabeza hacia arriba se dio cuenta, con mucho enojo como si le jugaran una mala broma, al ladrón saltar muy alto hacia la primera isla y este se quedó mirándolo sacando la lengua, burlándose de la mala suerte del dragón, causando la ira del reptil purpura.

-¡Na na na na na!~~~-Se rio y arranco a correr a las afueras de la primera isla, es decir, Reino Dragón, pasando sobre un pequeño refugio al lado de un río. -Pequeño... Tramposo... Incluso te burlas... de mí... ¡Ya verás cuando te ponga las garras encima!-Gritaba el joven Spyro entremedias con la adrenalina recorriendo su cuerpo mientras caía, que si no lo estuviera conduciendo hacia su muerte, estaría disfrutándolo.- ¡Aaaaaaaahhh! ¡No!-Dijo cayendo y cayendo perdiendo la esperanza de encontrar la manera de sobrevivir, cada vez parecía imposible llegar a la segunda isla y el ladrón seguía alejándose encima suyo.- <¿Que puedo hacer? >-Pensó nervioso sin saber cómo parar su caída, mirando encima tuyo aquel reino que se iba alejando poco a poco...

¡Un momento! En cuanto lo miraba también se fijo a sus alas ¿Cómo pudo olvidar algo tan simple? Se abofeteo mentalmente mirando con un nuevo brillo sobre sus ojos lo que sería su boleto a la salvación.

-¡Por supuesto! Tengo alas ¿Como pude olvidarlas?-Se dijo un poco apenado consigo mismo al olvidar unas de las cualidades que llevaba un dragón y era la capacidad de volar.- Debo volar... ¿Pero cómo?-Recordó que lo único que le servían sus alas era planear, más no volar en sí, puesto que sus alas aún no se habían desarrollado lo suficiente como para volar a grandes alturas durante un largo periodo de tiempo < Si tan solo pudiera volar... > Poco después su cara se endureció frunciendo el ceño y con determinación pensó [i]< ¡No podré volar, pero voy a intentarlo! >[(i] determinado dando un profundo respiro, si bien no tenía nada que perder, igual caía hacia su muerte.

El joven extendiendo las diminutas alas tratando de equilibrarlos lo más estable posible debido que la potente brisa chocaba contra las membranas de sus alas dificultando el vuelo, aun así hizo el esfuerzo, y las mantuvo los más firmes posible, manteniendo una posición un tanto incomoda pero eficaz logrando despegarlas a su totalidad y comenzó a descender con menor velocidad gracias a sus alas, que hacían de para-caídas y en lugar de volar lo que hacía era planear con el cual no era suficiente, puesto, que la isla que tenía al frente aún estaba demasiado lejos como para llegar planeando, la preocupación lo consumía y en esos momentos se les acababa las ideas.

-No seré vencido por un simple ladrón roba gemas.-Replicó Spyro consigo mismo un poco enojado sin estar muy seguro de cómo salir de esta situación, comenzó a observar sus cortas alas y luego a la isla, aunque parecía imposible el joven estaba decidido en llegar a esa isla y buscar la manera de llegar a Reino Dragón donde allí corría su secuestrador de joyas, y solo pensaba que la única manera de lograrlo era volando de verdad.

En la misma posición donde él trataba de planear cerro los ojos con mucha fuerza y respirando profundamente calmando los nervios que lo comían por dentro, se concentró como nunca antes lo había hecho en su joven vida y sintió la brisa rozar las escamas purpuras del cuerpo siendo uno con ella, que le transmitía una sensación agradable y relajante, dejándose llevar por la sensación, para aprovecharlo como timón y empezó a planear de una forma que nunca consiguió antes; de una forma magnifica su cuerpo asciende ligeramente en el cielo deslizándose por las brechas entre las corrientes de viento, Spyro abrió los ojos y quedando mudo, no pudo evitar alzar un grito de emoción al notar que apenas perdía altura...

-¿Estoy... Estoy volando?-Musitaba mientras miraba en todas direcciones con una sonrisa de oreja a oreja agitando la cola con mucha emoción y entusiasmo, disfrutando de la vista, aunque sin tener éxito puesto que lo único que veía no era más que simples nubes adornado el cielo infinito que yacía bajo sus patas.

No sabía a donde iba ni como elevarse ya que se encontraba volando a ciegas guiándose por la corriente de aire que lo empujaba en línea recta y poco a poco visualizaba entre las nubes lo que tanto ansiaba ver; la isla justo encima de él, desde donde estaba contemplaba la casi o nada de civilización de la isla y solo estaba una vieja torre junto con viejas ruinas de lo que parecía hacer sido un templo, cubierta por las raíces de la fauna como un capullo, Spyro dedujo que debía ser otra de las tantas construcciones abandonadas por los Ancianos Dragones. No perdió tiempo en darle vuelta al asunto y cayó en picadas cayendo torpemente contra el prado de la isla rebotando de arriba y abajo como pelota hasta que por fin se detuvo en una posición muy incómoda, la cabeza pegada contra la tierra y las patas mirando hacia arriba.

Con un tirón el reptil saco la cabeza de la tierra, sacudiéndola sacando toda la tierra que tenía encima y observaba todos los colores del paisaje borroso a causa del mareo que sentía al recibir el fuerte golpe pero poco a poco se iba ajustando la visión, parpadeando un par de veces, ya veía todo claro y miro inmediatamente en dirección a Reino Dragón que estaba justo en frente de él. Por una parte sintió un peso quitarse de encima y profundo alivio de estar vivo, aunque ya estaba acostumbrado de estar frente a la muerte, pero por otra parte, se molestó de ahora tener que buscar la manera de subir a la otra Isla, que se situaba sobre él, y la diferencia de altura era tan grande que ni aleteando dos veces llegaría siquiera al borde.

-Tal parece que debo solucionar mi pequeño problema.-Comento con sarcasmo y suspirando resignado, no podía creer que hacia tanto por un diamante, pero lo hacía por buscar a Sparx... Y lastimosamente no ha podido hallar ni un solo rastro del paradero de su querida libélula.

Comenzó a incorporarse en cuatro partes torpemente como desequilibrado por dentro supuso que debió ser la adrenalina que le subió desde las patas hasta la cabeza después de ''volar'' por primera vez, y por eso no lograba estabilizarse completamente, a pasos lentos, dio sus primeros pasos en la pequeña isla y miro a todas partes buscando algún objeto o articulo o lo que sea que lo salvara del aprieto, pero solo veía grandes flores y la vieja torre a su alrededor, unas veces asomo la cabeza al borde de la isla observando el infinito vació... ¡Plaf! El reptil choca contra algo que lo empuja unos centímetros hacía atrás cayendo de espaldas con las patas boca mirando arriba.

-¡Auch! Eso me gano viendo a la nada sin razón... ¿Contra qué choqué?-Se dijo levantándose teniendo la pata delantera derecha, sobando su hocico, donde recibió todo el golpe y vio de arriba abajo la cosa que se atropelló.

Eran dos pilares triangulares y puntiagudos de color dorado de franjas doradas con forma de rayo que van desde arriba hasta abajo, rápidamente Spyro lo reconoció sin poder evitar alzar un grito de emoción recuperando la confianza tras ver lo que menos esperaba encontrar; ¡Un potenciador!, extraños mecanismos que una vez en el pasado lo ayudaron mucho a superar momentos difíciles ya que potenciaba sus cualidades como volar, embestir, expulsar súper bolas de fuegos, entre muchas otras cosas, el joven purpura rodeo los pilares examinándola con mayor cercanía.

-Parece que lo dejaron abandonado durante mucho tiempo, y no tengo idea que potencia esta cosa.-Dedujo el joven dragón.

Nuevamente Spyro caía en la preocupación, dejando su cabeza descansar sobre sus patas, mirando a su alrededor en busca de una criatura peligrosa con el cual derrotar para brindar energía al potenciador, pero no había ni un alma en kilómetros, fue entonces cuando una idea le llego como una bala a la cabeza, ¿Y si solo lo golpeara?. Las garras del dragón tocaron suavemente a la pared metálica del potenciador y la deslizo un poco hacia abajo quitando el polvo que tenía pegada, descubriendo débiles luces amarillas brotar entre las franjas amarillas.

-Eso es... Solo hace falta un ligero golpe para que funciones vieja amiga.-Decía el reptil purpura recuperando la confianza y de golpe se incorporó del suelo, echando unos pasos hacia atrás. Dando un paso hacia adelante se echó a correr a pasos rápidos embistiendo con los cuernos delanteros contra el potenciador, el cual reboto hacia atrás sacudiendo la cabeza durante unos segundos, recobró la consciencia y lo hizo de nuevo, así sucesivamente hasta que finalmente se oyó lo que esperaba oír.

Con moretones en la cabeza permaneció quieto mientras veía la luz del potenciador encenderse alzando un haz de luz que dejo ciego temporalmente a Spyro y la luz se convirtió en una línea de energía delgada que surgió desde la punta derecha hasta conectarse con la punta izquierda del potenciador del interior del potenciador lo que parecía ser una pared voluminoso y suspendida sobre la pared había un resorte metálico.

-¡Perfecto es un potenciador de salto! Con esto saltaré de un brinco hasta llegar a mi ciudad, y tengo que dejar de hablar solo...-Dijo Spyro un poco avergonzado al darse cuenta que no le servía de nada hablar con la nada, y al mismo tiempo agradable ya que escuchaba sus propias ideas.

Finalmente Spyro recobró la compostura pisando la suave y profunda tierra dando unos 5 pasos hacia atrás mirando fijamente a los pilares, tratando de medir la diferencia de altura desde donde estaba hasta el borde y armándose de valor grito con mucha fuerza para tratar de sacar el miedo que sentía, comenzando a correr lo más rápido que su pequeño cuerpo le permitía hacia el potenciador, atravesándola limpiamente sintiendo el cuerpo un cosquilleo desde la punta de la cosa hasta la cabeza. Lo único que sentía diferente era las cosquillas que le avisaban cuanto duraba el efecto del súper salto, sin perder tiempo, corrió vigilando lo que tenía delante suyo y bajo sus pies ya que no quería cometer una simple estupidez como tropezarse contra una roca.

 Llegando en el borde sin pensarlo dos veces reflexiono las patas traseras para impulsarse a saltar a una gran altura como un resorte viviente, tratando de mantener el cuerpo estable cuando aterrizara, pero en más de una ocasión su cuerpo daba vueltas y vueltas sin saber cómo controlarse, pasando un divertido rato sobre el cielo.

-¡Sí! ¡Funciona! ¡De paso siento que estoy volando!-Chillo alegremente.- Casi... ¡OH!

El joven finalmente paso del precipicio alcanzando finalmente Reino Dragón, pero no como lo había calculado, en frente del joven dragón se posaba una pared y una vez más no lograba conducir su cuerpo en el aire que termino chocando secamente contra la pared, hiriéndose, al poco tiempo se despegó idéntico cuando despegaban de la pared un papel, cayendo de lo que sería tierra firme.

-¡Uuuuuuuuuhh!-Quejo de dolor mientras volvía a pararse esta vez con dificultad debido a las heridas de su cuerpo y vio a ambos lados.- ¡Lo logre! ¡Estoy en Reino Dragón otra vez!-Paro en dos patas celebrando su pequeña victoria de a verse salvado del vació que tan cerca había estado y regresar sano y salvo a su ciudad natal.

Sin embargo su sonrisa se borró casi al instante cuando cruzo miradas con la del ladrón quien se relajaba tan relajadamente que parecía que nada lo iba a romper pero si fue rompido a ver el dragón purpura, y comenzó a correr alejándose de Spyro aun con el diamante en sus manos. Lo llevaba casi 1 metro de distancia parecía casi imposible alcanzarlo.

-¡Oh por favor! ¿Enserió? ¿Cómo voy atraparlo ahora?-Pregunto exasperado y cansado aun así no perdió la determinación de cazarlo y acelero el paso aunque algo débil debido a las heridas de su cuerpo pero resistió ante el dolor buscando fuerzas para continuar con la cacería.

Tratando de acortar el camino veía delante suyo el mismo refugio que miro anteriormente lo que no se fijo era que tenía un techo de lana muy flexible con el cual podría utilizar para dar un híper salto ya que aún tenía el efecto del súper salto, al mismo tiempo, salto sobre un jarrón a otro para llegar al techo antes de que se acabara totalmente el efecto, y de un largo rebote aterrizo contra la lana del techo la cual expulso a Spyro hasta el cielo logrando alcanzar rápidamente al ladrón, quien lo miro aterrorizado.

-¡YA TE TENGO ENANO MISERABLE!-Gritaba Spyro cayendo en picada como un ave cazando a su presa.

Continuara...
avatar
Camilo238
Semilla
Semilla

Mensajes : 6
Fecha de inscripción : 15/02/2016
Edad : 18
Localización : Encuentrame.

http://camilo238.deviantart.com/

Volver arriba Ir abajo

Re: Spyro: Vuelo entre Mundos (Fan-Fic de Spyro Clasico)

Mensaje por Camilo238 el Vie 04 Mar 2016, 11:46 am

Capítulo 4 El Diamante.

Cayendo en picada al igual un ave a punto de masacrar a su presa con las garras estaba a solo centímetros de tenerlo donde lo quería observando con placer la cara de horror del ladrón y después no sabía si fue por acto reflejo e involuntario o que sabía que esto iba a pasar, pero el ladrón lo esquivo totalmente de la manera más simple y ridícula que el joven reptil nunca imaginaría, frente a sus ojos el ladrón solo dio dos pasos a la derecha para dejarlo vía libre hacia el suelo terminando chocando bruscamente que hasta la tierra misma se sacudió debido al golpe. Con la cabeza clavada y con una posición bastante incomoda de alguien agachado sin cabeza, en cuanto el ladrón por su parte soltó una gran carcajada, divirtiéndose como nunca y con el diamante en sus manos salió disparado como un proyectil alejándose de Spyro y dirigiéndose a su siguiente objetivo; el portal de Valle Avalar, en cuanto cruzara aquel portal habría ganado la batalla contra el dragón purpura.

Sus ojos se abrieron lentamente viendo oscuridad a kilómetros sintiendo el poco aire del ambiente que le dificultaba la respiración y miro a su alrededor examinando salvaje-mente el entorno viendo las paredes de tierra que rodeaban el límite de su cuello hasta la cabeza y al sentir la poca movilidad de su cuerpo, casi ahoga un grito de agonía en enterarse de que tenía la cabeza debajo de la tierra y respiro suavemente intentando calmarse. Él puso las patas delanteras que las tenía afuera del agujero mientras oía los pasos del secuestrador de joyas alejarse de él haciéndole saber que se estaba alejando y frustrándose después de escuchar la carcajada que este tiraba sobre él, puso firmemente sus patas contra la tierra y dio un fuerte tirón logrando exponer su cabeza cubierta de tierra en el aire tomando una gran bocanada de aire debido a la falta de oxígeno que tenía allá dentro, a su vez, tosió un poco de tierra y con las garras se limpió la tierra que tenía en los ojos, hocico, cabeza, y cresta. Él giro la cabeza en dirección a la fuente de las pisadas y risa del ladrón y con ojos abiertos como platos observó que el ladrón se dirigía hacia el portal del Valle Avalar donde era el hogar de su amiga Elora y Cazador y entre muchas amistades, si el ladrón cruzaba aquel portal sería el fin de su reputación lo cual lo alarmaba puesto que durante muchos años mantenía una legendaria reputación a nivel universal y si dejaba escapar aunque un bastardo roba gemas se convertiría en el hazme reír de todos los ladrones de los mundos existentes...

< Prometí a Ricachón devolverle su diamante y lo conseguiré cueste lo que cueste. >

Se dijo el joven purpura recobrando la confianza sin darse por vencido, él siempre había confiado en su gran buena suerte y no iba dejarse vencer todavía por algo tan insignificante como un travieso roba joyas así que reflexiono sus patas respirando profundamente recuperando el aliento, comenzó a correr acelerando ya el paso y aunque tenía 4 metros de diferencia de donde estaba el ladrón aun podía alcanzarlo, de alguna manera, sin embargo noto que el brillo de su escamoso cuerpo comenzaba a desaparecer haciendo un estresante sonido de ''cuenta atrás''; ''Tin tin tin tin...'', era la magia avisándole que el efecto de súper salto estaba a punto de desaparecer lo cual frustraba mucho a Spyro, era su única oportunidad de alcanzarlo.

-¡Aprovechare mi último segundo de este efecto para atraparte miserable ladrón!-Grito el reptil decidido para dar un gran salto que lo lleva a unos 2 metros de altura logrando colocarse en el aire y ganar más altura, al mismo tiempo, extendía sus alas dominando la corriente de viento logrando planear durante unos segundos con lo que aprovecho para alcanzar lo más rápido que podía al ladrón que ya lo tenía muy cerca de él y luego lentamente fue descendiendo para caer teniendo las patas delanteras aterrizando fuertemente el suelo al principio casi perdiendo la movilidad de su cuerpo y por fortuna logro recuperarse en el camino la movilidad, ya en tierra firme, acelero el paso y siguió persiguiendo al ladrón quien ya estaba unos pocos metros de llegar a la entrada del Valle Avalar, lo cual no era bueno para Spyro, pero si para El Ladrón. Durante la persecución el reptil dejo de sentir el efecto de oír los ''Tin tin'' significando que su efecto finalmente desapareció.

Mientras tanto en el subterráneo escarbaba un túnel una pequeña criatura que se había ido de la fiesta, y estaba tranquilamente disfrutando de la tranquilidad del viaje hacia su hogar y llevaba un buen rato. Unos segundos más tarde alguien o algo parecía haber chocado contra la tierra misma sacudiendo su interior a su vez deteniendo la travesía al pequeño quien miro arriba con ojos temerosos cuestionando si algo pasaba en la superficie.

-Qué raro...-Comento mirando arriba, extrañamente no hizo nada, se encogió de hombros y continuo excavando más y más en el pequeño túnel, simplemente divagó en sus pensamientos, quería llegar lo más rápido posible a su hogar y no preocuparse por lo que pasaba allá arriba. Lamentablemente aquella paz fue cortada unos segundos después con un nuevo terremoto mucho más fuerte que la anterior la cual impacto a la criatura haciéndole perder el equilibrio y cayendo con ojos asombrados y asustados, temiendo que la cueva le cayera encima, que coloco sus pequeñas patas sobre la cabeza, por fortuna eso no paso, abrió un poco el ojo derecho analizando a su alrededor, aun la cueva seguía intacta y alivio la preocupación del pequeño.- ¿Que estará pasando allá arriba?-Se preguntó irritado con el ceño fruncido y decidió subir a ver, comenzando a excavar hacia arriba dirigiéndose a la superficie.

¿Qué pensará el Ladrón? El aguantaba las ganas de reírse pero no podía evitarlo y lanzaba una gran carcajada en el aire mientras huía del joven purpura pensando con una gran sonrisa de oreja a oreja como sería su vida cuando llegara al Valle Avalar y con los otros ladrones de su clan, había oídos rumores y quejas de aquel persistente dragón purpura y los había interrumpido durante los saqueos y robos, siempre terminando capturándolos y tomando posición de lo que ellos robaron. Esos horribles recuerdos molestaron ligeramente al pequeño árabe apretando un poco el diamante, liberando ira, y lentamente recobro la compostura al imaginar lo famoso que se volvería cuando les diría a todos que el escapo del famoso Dragón Purpura, e incluso casi matarlo por ese precipicio infinito. Sin embargo estando pensativo no estuvo pendiente de lo que tenía adelante y no se percató a lo lejos un extraño bulto salirse de la tierra, justo en frente de la puerta a Valle Avalar.

De golpe emergió de la tierra el pequeño jerbo-topo, quien aún no miraba a su alrededor. Primero se limpiaba la arena que tenía encima con sus diminutas patas, sin percatarse de lo que tenía detrás suyo, y antes de que pudiera darse cuenta un golpe de algo o alguien lo sacaron de sus pensamientos con asombro y el golpe era tan fuerte como una persona golpeándolo con un martillo, que lo impulso contra el suelo, chocando contra esta con fuerza, si no fuera por la protección de su casco de minero, ahora mismo estaría viendo estrellas y el golpe lo forzaron a salir de su agujero.

-¡UAHH!-Gritaron ambos individuos con terror y asombro.

Por culpa del jerbo, el ladrón no se había percatado de su presencia y cuya repentina aparición hicieron abrir la boca del asombro al ladrón y sin tener tiempo de esquivarlo (y del jerbo de moverse) termino tropezando contra este, al igual una piedra se tratase, haciendo que ambos se encontraran aturdidos temporalmente, con el jerbo sacado del agujero y el ladrón estampándose contra el suelo, dejando caer el diamante.

-¿Pero qué paso?-Se preguntaba el dragón purpura con ligero asombro al observar el ladrón caer extrañamente por alguna razón, y examinando la lejanía solo para ver el brillo del diamante fuera de las manos de ese ladronzuelo.- ¡El diamante!- Grito sin pensarlo dejándose llevar por la emoción y entusiasmo que lo impulsaron a acelerar el paso, antes de que el ladrón se recuperara y pasándolo de largo, y acercándose al diamante, ignorado olímpicamente al jerbo quien se encontraba mareado y aturdido aun por el golpe.

El árabe recupero la consciencia mientras recuperaba la movilidad escuchaba los pasos del dragón alcanzando su preciado diamante, que lo hicieron volver en sí, e inmediatamente corrió a toda velocidad. Sus pies comenzaban a dolerle y sentía su respiración a cortarse debido el cansancio de tanto correr por todos lados, pero no quería permitirse perder, ni mucho menos estando tan cerca de conseguir algo tan valioso como el diamante. Poco a poco estaba codo a codo con Spyro, intentando adelantarlo y coger primero el diamante.

-¡¿Aun sigues aquí?! Que pesado eres... ¡Vete a tu callejón que llamas casa!-Finalmente Spyro dejándose llevar por la ira moviéndose en dirección izquierda donde se encontraba su perseguidor, para embestir con los cuernos contra el ladrón y deteniéndose a un par metros de la gran puerta del Valle Avalar, cargo el cuerpo del ladrón con sus cuernos y lo empuja hacia el gran portal ,devolviéndolo a su mundo de una vez por todas.-¡Vuelve a tu mundo y no regreses jamás!-Decía suspirando profundamente aliviado con un gran sentimiento de tranquilidad y satisfacción recorriendo su cuerpo.

-¡¡¡NYAAAAAAA!!!-Se oía el chillido del pequeño árabe surcando el cielo hasta que fue a parar dentro del portal, desapareciendo de una vez por todas de la vista de Spyro.

-¡YUHU! ¡Enceste a ese enano, punto para mí! ¡Jajaja... Ja!-Se burlaba el joven dragón sin nada más que hacer se dejó llevar por el cansancio quien lo dejo caer suavemente hacia el pasto, nunca antes sintió lo suave que era las hierbas del suelo, idénticas a almohadas y suaves como el algodón, no sabía si era por el cansancio o que por fin podía relajarse, pero lo que si sabía era que tenía finalmente el diamante la cual se situaba unos milímetros delante suyo.- Que tarea... Atrape el botín del ladrón para devolvérselo a otro, que ironía...-Comentó apenas susurrando un débil hilo de voz casi sin aliento.

-¡USTEDES DOS IGNORANTES TENGAN UN POCO DE RESPECTO Y VOLTEENSE HACIA MI ME HICIERON PASAR UN MAL RATO!-Exclamo una voz notablemente furioso a las espaldas del dragón. Eso logró sacar a Spyro de sus pensamientos, aterrándose se incorporó de golpe debido el gran susto que le pegó aquel grito, frenéticamente y con ojos alarmados, se giró la cabeza en dirección a la frente, esperando encontrarse con una bestia mil veces más grande que él y temiendo tener que pelear ya que ahora estaba demasiado cansado como para usar sus garras, pero tuvo que bajar la cabeza ya que no veía nada en frente y sus expectativas se bajaron bastante cuando vio al jerbo aunque excesivamente molesto, se veía adorable.

-¡Oh si eres tú de hace rato! ¿Estás bien?- Pregunto el dragón mostrando una humilde sonrisa esperando tranquilizar el jerbo, sin mucho éxito.

-¿Si me encuentro bien? Prácticamente pasaron sobre encima de mí, tu y tu raro amigo deberían disculparse y mostrar más respeto.-Replico el jerbo cruzándose de brazos, esperando una disculpa.

-Oye amiguito cálmate ¿Si? Lo lamento, no tenía otra alternativa. Y en primero NO es mi amigo, era un bastardo que si no lo hubiera embestido ahora mismo se habría llevado esto.-Cogiendo el diamante con su cola, que aún estaba en el suelo y se lo mostro al jerbo-topo.

El jerbo-topo mostraba indiferente ante la respuesta del dragón y no muy convencido dejo de prestar atención a la criatura morada hacia el objeto brillante que yacía alrededor de la cola del dragón, con ojos maravillados y lentamente extendía sus diminutas patas delanteras, para poder sentir la delicada textura y pureza del diamante...

-¿Eso es...?-Decía hipnotizado por la belleza del diamante.

-¡Heyyyy! ¡Quieto ahí! Esto me ha costado mucho conseguirlo.-Advirtió Spyro retirando el diamante fuera del alcance del topo, y con la cola la mantuvo muy alto.-¿Acaso también lo quieres robar?-Cuestiono entrecerrando los ojos analizando las intenciones de aquel roedor un poco desconfiado.

-Oh mis disculpas joven dragón no pude resistirme a la belleza de tal reliquia.- Aclaro el topo jugueteando con los dedos un poco apenado.-¡Y no! Nunca robaría algo en mi vida, esos diamantes merecen respeto.-Respondió con firmeza.

-¿Que os pasa a todos con este simple diamante?-El joven dragón no podía creer que hubiera demasiada polémica por un insignificante diamante, no sabía si sentir curiosidad o simplemente ignorarlo ya que no quería perder el tiempo charlando con el topo, pero en el fondo sentía que algo en ese diamante le llamaba la atención a más de su incalculable valor.

-¿No sabes lo que representa este diamante?-Quiso asegurarse el jerbo.

Aquellas palabras desorientaron un poco la cabeza del dragón purpura, frunciendo el ceño y alzando una ceja sin tomárselo muy enserió, contesto.-¿Emmmm...? ¿Sí? Acabo de decirlo, es un diamante ¿Que más iba a ser? ¿Estás seguro que el golpe no te ha dejado un poco tonto?-Aspecto burlándose de la seriedad que aplica el jerbo.

El jerbo estaba atónito sin darle crédito lo que sus oídos escucharon, que estaba a punto de caerle encima al joven purpura, pero aguanto sus instintos asesinos respirando profundamente ignorando aquella sensación de indignación atravesando su pecho como una daga de completa ignorancia.

-¡No estoy hablando de eso! Está claro que es un diamante, pero me refiero, ¿Que no sabes que este es uno muy especial?-Contesto aun indignado y al poco segundos después cayó en cuenta del insulto.- ¡Y no estoy tonto!-Replico molesto lanzando una mirada asesina a su insultador, bajando las largas orejas igual un perro enojado.

-Vale, vale, calma.-Tranquilizo el jerbo con una amigable sonrisa de confianza y bajando la cola con el cristal en señal de amistad.- No sabía que esta cosa o lo que sea era tan importante y especial. -Comento pensativo, mostrando por fin un poco de interés.- Lo conseguí de ese ladrón que derribaste, que por cierto, gracias por tu...-Fue interrumpido bruscamente.

-No fue mi intención ayudarte, y no lo habría hecho a propósito después de ver lo mal educado e insultador que eres ¡Hum!-Replico severamente al igual un adulto regañando un pequeño bebe, girándose de medio lado, cruzando de brazos y cerrando los ojos con fuerza. Como muestra de ofensa y sin querer interactuar con él dragón, que se le notaba al aire una disculpa.

-Vale ya lo capto, no te agrado, y haciendo eso tu tampoco me vas a agradar, solo vamos a llevarnos bien ¿Si? Sin rencores ni discusiones.- Dijo Spyro bajando el tono de voz a una más calmada y suave intentando aliviar la presión del ambiente, a su vez, y sonar amable. Mirando vagamente el diamante como si lo viera por primera vez, reconociendo un poco el valor simbólico de la gema.- No entiendo aún muy bien lo especial de esta cosa, quiero decir, eres un topo minero, se supone que tu pueblo extraen cualquier tipo de gema de las rocas ¿O no?-Dicho esto, una idea se le vino como una bala en la cabeza.- Tu pareces saber bastante... ¿Te importaría compartir tu sabiduría, maestro?-Pregunto chistoso riendo entre colmillos, tratando de caerle bien al jerbo-topo quien aún estaba de espaldas pero se le salió una pequeña risa por la broma, y se le notaba que se sentía alagado de que sabía más que el resto.

Se descruzo de brazos y dio media vuelta mirando a Spyro e insistió con la cabeza aceptando la sugerencia del dragón y se acercó cogiendo el diamante con sus pequeñas patas, examinándola con más determinación.

-Ya que insistes tanto, y eres tan tonto como para no saberlo.-Dijo el jerbo pícaramente para devolverle el insulto y quedar en paz, a lo que, el dragón mordió la lengua tragándose las palabras debido que no quería arruinar su reciente reconciliación con otro insulto.- Pues entonces, te lo diré.-Concluyo alzando unos centímetros el hocico en el aire, con orgullo.

-Soy todo oídos.-Después de haber arreglado todo el asunto, el joven se sentó en las suaves hierbas, preparado para escuchar toda la historia que le tenía guardado, y un poco extrañado se quedó mirando el jerbo, como si tratara de encontrar las orejas inexistente del joven purpura.- No te esfuerces, no tengo orejas.- Aclaro Spyro rodando los ojos sonando dramático.

-Oh...-Se sonrojo el tipo en respuesta y recupero la compostura enseguida, aclarando la garganta.- Esto es un diamante perfectamente transparente y químicamente puro, son las más valiosas entre todas las gemas de los mundos.-Explico alzando la gema casi estampándoselo en la cara.- Si lo ves detenidamente no es blanco en realidad, si no transparente, sin ningún color ni matiz.-Aclaro el jerbo.

-Ya lo note.-Contesto Spyro.- ¿Pero que tienen estos de especiales?-Pregunto apartando el diamante de su cara con la garra, un poco molesto y haciendo caer de las patas del topo el diamante.

El topo alarmado alargando un gran grito de terror y con los ojos bien abiertos como platos comenzó a saltar en diferentes direcciones dejándose llevar por sus reflejos logrando atrapar con las patas delanteras el diamante, acto seguido, trago una gran bocanada de aire, relajándose y calmándose. Giro la cabeza igual un demonio mirando a su presa, con una mirada de enfado se acercó a Spyro casi cerca de su pecho.

-¡Te sugiero que tengas extremo cuidado joven dragón! No querrás ir a esos temibles lugares, donde son fáciles de acceder, pero difíciles de salir y mucho más si quieres conseguir uno de esto con vida.-Replico con mucha seriedad.

Eso hizo entender al dragón de escamas purpuras que el tema de los diamantes no es un juego, bajando un poco la cabeza apenado y tragando su orgullo.

-Lo siento... ¿Y qué lugares te refieres?-Se disculpó sinceramente y mostrando interés a lo que dijo el jerbo.

-Los Diamantes no son especiales por su valor o color, lo son por su complicada ubicación...-Siguió el topo.- En pocas palabras no son de este mundo, o mejor dicho, no son de NUESTRO mundo... Por eso no es natural encontrarlas en nuestro mundo, donde extraemos las gemas.- Finalizó con un aire de misterio.

Aquellas palabras fueron como una bofetada para el dragón de escamas purpuras sin comprender del todo lo que quiso decir el topo, pero si estaba seguro que lo que dijo era muy relevante, sobretodo porque no sabía nada de nada de esos ''lugares fuera de este mundo'' que se refería su maestro. Tratando de conectar cables usando su explicación pero se quedó pensativo, sin encontrarle la lógica a la cosa, preguntándose < ¿Cómo es posible que no supiera nada de eso? > Ni el mismo se lo podía creer... Mirando con seriedad a su maestro, se acercó un poco más hacia él, casi rozando su cara.

-¿Qué quieres decir que no es de este mundo? ¿Son extraterrestre o qué?-Pregunto Spyro confuso y por primera vez serio y con algo de ironía.

-Jaja podría, pero no.-Contesto el topo acallando la ironía del dragón.- Con mundos, me refiero a que estos diamantes solo se encuentran en un lugar concreto... Una zona que no son volcanes ni sitios rocosos donde encontramos las joyas y diamantes normales, como los amarillos y marrones... No... Estos Diamantes como el Blanco, Rojas, Azules e incluso tricolores son mil veces más difíciles de obtener pues están en enigmáticas tierras peligrosas, llamados ''Tierras Olvidadas''...-La cara del jerbo se endureció y se oscureció por el efecto de la sombra al poner su pata sobre la cabeza, intentando sonar más terrorífico la historia como un cuento de terror.- Más concretamente, se ubican en el interior de viejas construcciones que hay en esas tierras y llegar allí es bastante difícil, ya que supera el límite las tierras que conectan en tu mundo... Reino Dragón y en esas viejas tierras se encuentran solamente los Diamantes de gran valor. Como la que tienes justo aquí.-Expuso el diamante otra vez.

Spyro se quedó congelado al escuchar eso, meditando lo que dijo, nunca había imaginado ni por un momento que existieran otras tierras a parte de lo que se conectaban en el Reino Dragón, que era un mundo central, pero aun aguardaba una duda, ¿Cómo Spyro no sabía nada sobre esto? Eso era lo que lo dejaba más confundido de lo que ya está, si existiera, como es que jamás llego a tocarlos. Aun afectado por las palabras del jerbo le lanzo una mirada sospechosa y se acercó hacia él, viéndolo de un lado a otro, incomodando más al jerbo.

-Entiendo... Esos diamantes son especiales porque provienen de allí...-Mostro una cara de incredulidad.- ¿Tierras Olvidadas que son peligrosas? Suena divertido pero... ¿Porque son peligrosas?-Pregunto analizando las palabras de su mentor.- ¿Y cómo es que nunca tuvimos contacto con ellas? Ni yo mucho menos quien se aventuró medio mundo por aventuras, ¡Soy un aventurero! ¿Cómo es que no sé nada de esos sitios?-Cuestionando su explicación sospechando las intenciones de aquella criatura terrestre, como si le ocultara algo y quería saber que era.

El topo retrocedió unos pasos algo intimidado por la expresión de desconfianza del dragón purpura, dudando unos segundos si responderle o no, hasta que consiguió suficiente valor para enfrentarse al pequeño dragón y mirándolo de frente.

-¡No tengo nada que esconder!-Respondió con voz áspera y nerviosa, alejándose un poco del dragón.- Lo lamento... Es solo que decidieron mantenerlo en secreto por el bien de las criaturas de todas las tierras, al menos para los seres que no eran topos o jerbos... ¿Sabes? Nosotros somos mineros y constructores; nuestro deber es recolectar todas las gemas existentes, así que nos mencionaron de esas tierras con el fin de recolectarlas, ya que nos serían muy útiles tanto para nosotros como para los demás.-Bajo la mirada desanimado.- Pero no podíamos acercarnos demasiado porque era un sitio peligroso y como sabrás, no nos distinguimos por ser muy fuertes...-Murmuro apretando el puño izquierdo sintiéndose imponente y avergonzado.

Tampoco tienen título de valientes...-Comento vagamente Spyro, ganando una mirada de desprecio de parte del topo, pero continuó.

-Corrían rumores que en esos lugares habitaban unos extraños seres, según ellos, eran de cristales de diferentes tipos, e incluso uno llego a decir que las mismas ruinas estaban por compuestas por miles y miles de trampas, sumamente peligrosas... Con esas leyendas; ningún jerbo o topo quería adentrarse a esas tierras ¡ES UN SUICIDIO!-Exclamo aterrorizado de imaginarse de los miles de peligros que custodiaban aquellas tierras.

En cuanto el dragón de escamas purpuras sonreía de oreja a oreja sintiendo la sangra arder en su cuerpo debido la inmensa emoción que sentía en esos momentos tras escuchar los miles de peligros que asechaban las viejas tierras, a pesar que muy en el fondo no podía negar que si le daba algo de miedo, pero eso era lo que le hacía animarse a ir, enfrentarlas y superarlas.

-¿Monstruos? ¿Trampas? Aun no entiendo del todo de que va todo esto, pero suena emocionante, ¿Y quién extendió ese rumor? ¿Quién les dijo sobre las tierras?-Interrumpió Spyro a la explicación del jerbo con una feliz sonrisa.- Me están dando ganas de ir...-Comento pensativo.

-¡No! No vayas, está prohibido ir allí para cualquier criatura... Creo... ¡Los Fundadores personalmente dijeron estrictamente que ninguna criatura deben vagar por esos lugares y los rumores son por algo, allá en esas tierras no son seguros!-Se le soltó el jerbo ya preocupándose.

La palabra ''Fundadores'' resonaron en la cabeza del pequeño purpura como un eco, que lo dejaron pensativo < ¿Ellos tienen algo que ver? > Pensó un poco molesto al recordar aquellas criaturas que ha intentado evadir desde el inicio, y mirando mostrando los dientes en señal de enfado, cogió el diamante de las patas del jerbo con su cola.

-¡Jum! ¡Contéstame a algo! Si es cierto que los entrometidos tuvieron algo que ver y sellaron las entradas de esos lugares... Dime ¿Cómo es que tenemos este diamante aquí?, ¿Alguien tiene que haberlo traído desde allí, no?-Pregunto Spyro intentando de afirmar sus sospechas mostrando ligero odio en su tono de voz, tratando de sonar crítico, pues todo lo que le decía el ratón le sonaba raro y extraño, igual que un extraño acertijo difícil de encuadrar.

El topo no sabía cómo reaccionar ante tales acciones si enfadarse o sentirse intimidado, parecía que algo le molestaba aquel dragón, y en cierta manera, temía saber la respuesta, pero no quería dejarse intimidar por la rabia del joven purpura y decidido aventurarse sobre el tema.

-Discúlpame, no tengo todas las respuestas, ¿No sé si lo notaste? Pero solo soy un simple minero que salió de la fiesta y quería dirigirse a su casa, solo te digo lo que se, demuestra algo de respecto, aunque seas una leyenda no te da derecho a interrogarme.- Contesto seriamente el jerbo cansado de la mala conducta del dragón.

Los sentimientos de ira y odio desaparecieron en la cabeza de Spyro comenzando a darse cuenta de lo que dijo y poco a poco cayo en la culpa, respirando profundo y relajando su mente, miro con culpa a su maestro.

-Sí... Tienes razón... Lo lamento... Me deje llevar, no tengo buenas expectativas sobre los fundadores.-Se disculpó con una sonrisa sincera.

En cuanto escucho eso el topo se relajó y sonrió en respuesta.

Descuida, se te notaba que tenías problemas de ira.-Comento pícaramente riéndose un poco y Spyro compartió la risa con él pasando un buen rato.- En cuanto a tu pregunta.... Hmmm... Ehm... Veras, creo que fue ese oso bancario... ¿Ricachón, no? Él envió a sus empleados más valientes a buscar por esas tierras para ver si encontraban algo que vender... Y creo que tuvieron éxito, ya que obtuvieron este Diamante. Y Ricachón ¿Sabes cuánto se entusiasmó a tener en sus manos uno de estos? Él me lo contó todo y acordó vendérmela a mí junto a mis compañeros, unas semanas más tarde me llamo para ir a la fiesta y calcular un precio más... ''Razonable''... para la venta, pero ese oso estaba demasiado entretenido enseñando sus nuevos folletos y sus nuevos empleados para su negocio nuevo, así que me canse de esperar y me fui.- Finalizo el ratón encogiéndose de hombros dándole poca o ninguna importancia de haber perdida su oportunidad.- De todos modos, a estas alturas ya es imposible hacerle bajar de precio cuando lo tiraste aquella fuente, debe estar muerto de la rabia.- Sonrío tímidamente aguantado las ganas de explotar a carcajadas colocando su pata derecha sobre el hocico y la otra en el estómago.

-¿Ricachón? Como no.-Dijo con ligero sarcasmo.- Si hay algo prohibido ya sea un lugar súper peligroso, él siempre será el primero en meterse sus narices en donde no le incumbe, para sacar algo de provecho... No me arrepiento de tirarlo al agua, se lo merecía por fanfarronear.

Aclaro Spyro cerrando los ojos y alzando un poco la cara al aire sin una pizca de arrepintiendo y más bien mostrando felicidad como si hubiera hecho un bien para el mundo. Lentamente se le cruzo por la mente a Ricachón, recordando que tenía que devolverle el Diamante, borrando su sonrisa y remplazándola por una expresión tranquila pero alarmante, poniéndose de pie y resoplando resignado, moviendo la cabeza de un lado a otro, sin tener casi o nada de ánimos de hablar con el oso y tener que aguantar sus múltiples quejas por su tardanza...

-¡Urg! Eso me recuerda que aún está esperándome que le traiga el dich...-Miro el Jerbo un momento quien le lanzo una punzante mirada.- Quiero decir... El preciado diamante, y no va estar nada contento por hacerle esperar unas buenas horas, con gusto te lo daría a ti gratis y dejar de preocuparme, pero se lo prometí y me hará un buen descuento por esto.-Con una sonrisa palmo la espalda del topo en señal de amistad.- ¡Me alegro haberte conocido! Ha sido todo un placer.

Aunque desilusionado, el topo-jerbo sabía que el dragón tenía otros asuntos que atender y ahora, ni siquiera quería volver a la fiesta por lo tanto no tenía nada más que hacer ahí, y lo único que quería era volver a su casa a descansar, a pesar que le habría gustado charlar un poco más con el famoso dragón purpura.

-Claro, no hay problema. Digo lo mismo, fue un poco divertido a ser te un poco de compañía y ''ayudarte'' atrapar al ladrón... Tal vez otro día vuelva a visitarte y ver si puedo comprarlo cuando Ricachón este de mejor humor, solo espero no volver a coincidir con su mala suerte, que lo roben de nuevo, o que cierto dragón lo haga caer en lugar de una fuente, por un barranco.- Comento soltando una pequeña risa y levantando su enorme cola, haciendo un gesto de despedida y se encamino dando pequeños saltos como canguro, pasando de un lado de Spyro, en dirección a la gran puerta que se conectaba con el mundo de Valle Avalar.- ¡Casi lo olvidaba!-Exclamo deteniéndose de un golpe y volteo a mirar a Spyro.- No me presente, soy Elrik, el único semi topo-jerbo que encontraras en Valle Avalar y Pueblo Brillo. Y no hace falta que te presentes Spyro, ya todos sabemos quién eres, gracias por salvarnos de Ripto aquella vez.- Agradeció el jerbo en forma de despedida.

El joven purpura se sonrojo un poco ante sus palabras, ya que en el fondo le gustaba que las personas notaran sus grandes obras, y movió la pata hacia adelante sin darle mucha importancia aquella vez que tuvo que viajar por todos los mundos de Valle Avalar para vencer a Ripto y sus secuaces.

-¡Pfff! No fue nada de veras, esa carne jurásica no sabía ni pelear.-Fanfarroneo el dragoncillo colocando la pata sobre su puntiaguda cresta.- Un momento... ¡Espera un momento Elrik!-Detuvo a Elrik con su llamado, acercándose hacia el dando un gran salto, quedando frente de él.

-¿Qué pasa?-Pregunto extrañado el ratón.

-¿Tu no viste por ningún lado a una libélula amarilla?-Miro los ojos del topo con ligera frustración y preocupación, esperanzando de que este supiera algo del paradero de Sparx.

-¿Libélula? No... Lo siento, no he visto ninguna libélula en todo el día.-Dijo pensativo.- Es la primera vez que no veo a ninguna libélula volando por aquí, es como si hubieran desaparecido.-Agrego un poco apenado, podía notar la angustia en los ojos morados del joven dragón.

Vaya decepción se llevó el joven Spyro. Dejando caer la cabeza mirando el vació suspirando levemente entristecido, levanto la cabeza e intentando camuflar su tristeza con una sonrisa, palmeo una vez más la espada del topo y dio media vuelta alejándose.

-No te preocupes, ya pronto lo encontrare.-Le aseguro a Elrik aunque muy en el fondo sabía que no era cierto.- ¡Cuídate! Tal vez me pase por tu pueblo Brillo algún día de estos.-Agrego cambiando su tono a una más alegre y entusiasmada. Antes de poder reaccionar Spyro ya estaba unos cuantos kilómetros lejos de él, el cual le impedía decirle algo que lo aliviara y se contuvo, apretando con las grandes patas traseras contra el suelo dejando una marca, queriendo hacer algo por él, pero no serviría de nada, y no le quedaba más opción que despedirse también.

-¡Cuídate mucho Spyro y espero que lo encuentres! Sera un honor verte de vuelta Spyro. Ya diciendo sus últimas palabras, para su sorpresa observó a la distancia que el dragón le respondió haciendo un gesto con el ala derecha en señal de despedida, y se sintió feliz. Cuando la larga charla finalmente acabo el pequeño jerbo dio media vuelta, saltando pequeños pasos, hacia donde lo esperaba el gran portal a Valle Avalar... A lo que le preocupo un poco al recordar que fue allí donde el ladrón cayó y mucho más si hubiera acabado en Brillo, donde había mucho que robar, pero se relajó un poco a causa de que tenía como amigo al famoso Dragón Purpura.

-Siempre puedo avisarle a Spyro si eso pasa, aunque no sé cómo llegaré al lugar donde él estará ahora... En fin ya veré como me las arreglo.-Se dijo así mismo dándole poca importancia el asunto y dio un brinco cruzando el portal.

El pequeño dragón purpura muy agotado a causa de toda la locura de su aventura sin embargo no ha sido en vano, ya que tenía el diamante enrollada en su cola, aunque parecía que Spyro se iba a caer del suelo en cualquier momento sobre la pradera, durante su recorrido hacía el Reino Dragón, meditaba las palabras del roedor acerca de la repentina desaparición de las libélulas < ¿Cómo es posible que todas desaparecían...? Sí es así... ¿Alguno no debería saberlo? > Decía mentalmente mientras miraba con los ojos desorbitados a la nada, caminando a pasos lentos debido la poca fuerza que le quedaba, sin prestarle atención lo que tenía en frente... Hasta que unas voces fuertes provenientes en el interior de la ciudad sacaron a Spyro de sus pensamientos de golpe, llevando un vuelco en el corazón debido el susto de esas voces que podían dejar sordo a cualquiera, < ¿Que estará pasando? > Se preguntó Spyro extrañado y finalmente llegó a la entrada del Reino Dragón, que era una entrada muy grande y con el borde superficial decorada por joyas y arco dorado, decorado por preciosas plantas ubicadas en ambos lados de la puerta.

-¡Uf! Por fin estoy de vuelta.-Exclamo eufórico pisando la plataforma de la entrada seguido de un ligero impulso hacia adelante, siguiendo caminando hacia el interior de la gran ciudad.- Ahora de donde habrán venido esas voces, ¿Hay una pelea o algo? Se preguntaba buscando la fuente de los sonidos mirando su alrededor, pero en realidad, se dirigía hacia el centro de la ciudad donde ahí lo esperaba Ricachón y cuando llegó para su sorpresa, vio a unos metros a quien estaba causando ese alboroto; sus amigos Bianca, Elora y Cazador discutiendo con Ricachón.

-Esto es nuevo....-Murmuro Spyro no dando crédito lo que veía sus ojos.

Continuara...
avatar
Camilo238
Semilla
Semilla

Mensajes : 6
Fecha de inscripción : 15/02/2016
Edad : 18
Localización : Encuentrame.

http://camilo238.deviantart.com/

Volver arriba Ir abajo

Re: Spyro: Vuelo entre Mundos (Fan-Fic de Spyro Clasico)

Mensaje por Camilo238 el Lun 14 Mar 2016, 11:17 pm

Capitulo 5 Reunión Inesperada.

Aquella inesperada discusión atraparon la atención de Spyro lo cual lo consumía en la curiosidad e intriga, recordando la última vez que Elora tuvo una discusión con Ricachón, solo que esta vez Bianca y Cazador estaban allí siendo algo completamente nuevo e inesperado para Spyro, sobretodo el hecho que era la primera vez que veía a Elora, Bianca, Cazador y Ricachón reunidos en un solo lugar, aunque imaginaba lo gracioso que debía ser esa discusión y la buena idea que sería solo quedarse a observar, como un simple espectador, sin embargo tenía la obligación de ir a saber lo que pasaba, por un lado porque no podía dejar un lado sus más preciados y por otro, aunque no menos importante; era que tenía un paquete que entregar a su propietario. Salto desde donde estaba, planeando seguidamente en el aire por unos cuantos segundos y termino aterrizando en medio de todo los presentes, sorprendiéndolos y dejándolos sin habla.

-¡Deténganse ahí! ¿Qué tanto pasa con todos ustedes? ¿Ya intento robarles otra vez este tacaño?-Pregunto con firmeza el joven dragón, señalando con los cuernos al oso que tenía a sus espaldas.

Su presencia había impresionado, dejándolos casi mudos, de la sorpresa e incredulidad durando solo unos segundos para luego ser remplazados por alegres rostros de alivio, felicidad, tranquilidad y ninguna pizca de preocupación, desorientando un poco a Spyro, quien los miro con extrañez e inclinando la cabeza a un lado.

-¡Jo Spyro! Por fin regresaste y en el momento indicado.-Exclamo Cazador balanceando a la velocidad de un rayo sobre el joven dragón para enrollarlo en un fuerte abrazo amistoso, alzándolo un par metros del suelo, sofocándolo y apretándolo sin medir su fuerza.

Dejo caer de sus brazos al asfixiado dragón quien solo veía borroso su entorno, solo colores y borrones debido a la falta de oxígeno que si amigo le había quitado y a los pocos segundos recupero la respiración tragando una bocanada de aire, ajustando la vista y la movilidad, se incorpora a cuatro patas tras la caída e intentando esconder la ira que sentía hacia su amigo, por casi ahogarlo.

-Ugh... Cof... -Se quejó Spyro, aclarando la garganta.- Sí, yo también me alegro mucho de verte Cazador, a ti y a ustedes Elora y Bianca.-Saludo intercambiando su vista por las de las chicas.

La bella fauna casi sin pensarlo se inclinó a la altura del pequeño dragón para proporcionarle un cariñoso abrazo seguido por un suave beso sobre la cabeza del dragón, provocando que la sangre del joven dragón se le subiría hasta la cabeza hacia las mejillas, sonrojándose y cuando se dio cuenta de su sonrojo intentando ocultarlos, colocando sus pequeñas alas en donde no se les veía la cara o al menos las mejillas, mientras miraba con calma a Elora.

-¡Spyro que suerte que hallas venido!-Por suerte para el joven dragón, la fauna no parecía darse cuenta de su sonrojo.- Justo ahora le estábamos preguntando a Ricachón sobre tu paradero, llevas desaparecido unas buenas horas Spyro y nos empezábamos a preocuparnos... Pero me alegra de que estés bien.- Agrego sonriendo repleto de sincera felicidad.

Spyro se quedó paralizado tras oír las dulces palabras de la bella fauna, sin darle crédito a sus oídos, le parecía raro que la fauna y sus amigos se preocuparan tanto por él, eso lo hacía sentir apreciado y querido, además el caluroso abrazo de la fauna lo hacían sentir tan cómodo y agradable, que desearía poder dormir entre ellas, pero dejando eso de lado se enfoca en lo que más importaba; el diamante.

-¿A sí? Bueno agradezco vuestra preocupación, pero yo se cuidarme solo, no hacían falta que montaran una escena solo por mí.-Aclaro Spyro hinchando el pecho lleno de orgullo y confianza. -Aun así teníamos nuestras razones para preocuparnos por ti Spyro, eres nuestro amigo, cuando Elora me pregunto sobre ti, de inmediato la acompañe a ella y Cazador solo para buscarte.

Habiendo replicado con una vez suave y comprensible, Bianca, una hermosa coneja de esbelta figura y de la misma estatura que Cazador, llevando un precioso vestido de seda dorada con largas mangas de copas con líneas de escaleras esmeralda, decorando alrededor de las mangas, y el vestido terminaba con una elegante falda que le llegaba hasta las rodillas, también llevaba una larga capa con capucha de color morado y con una lapislázuli sujetando la capa como gancho. Ella poseía un suave y sedoso cabello rubio o al menos eso aparentaba, ya que solo la tenía en la parte del frente de la cabeza, pero aun así hacia juego con sus adorables ojos celestes como el cielo y unas largas orejas esponjosas dirigidas hacia abajo. Y por último, elegantes zapatos con tacones marrones.

-Oh... Gracias igualmente... Me hacéis sentir importante...-Contesto Spyro en agradecimiento suspirando disfrutando de la sensación de calidez que sus amigos les brindaban.

-¡Hola Spyro! también me alegra mucho de verte, hacía tiempo que no nos veíamos.- Saludo cerrando los ojos y sonriéndole gentilmente simbolizando su agrado de ver a su querido amigo, después de tanto tiempo y abriendo los ojos, poso la mano derecha sobre la cabeza del dragón, sobándolo un poco.

-Hahaha... También me alegro mucho de verte, Bianca...-Correspondió las caricias de la coneja, disfrutándolo.-Aunque...-Corto el momento.- ¿Porque le preguntan a... Ricachón... de mí?-Pregunto levantando una ceja desconcertado.

Inmediatamente Cazador se interpuso en la cercanía de Spyro y Elora, separándolos con un ligero empujón lo cual impulso unos cuantos centímetros a Elora hacia atrás, mostrando ligero enfado, pero Cazador no la presto atención, enfocándose solamente en su amigo purpura, con gran entusiasmo.

-¡Él fue el último que te vio Spyro! ¿Recuerdas? Así que pensé que sabría algo de donde estabas ya que hablaban algo de una cosa robada o, que se yo.- Explico Cazador sin controlar el tono de su voz, hasta casi gritar debido la poca consideración que le daba al hablar cuando esta emocionado.

En ese mismo instante Ricachón quien había estado escuchado de mala gana todo lo que el grupo dijeron comenzando a impacientarse, y acto seguido al escuchar lo que dijo Cazador se dejó llevar por la ira, y cortar la inspiración a Cazador, interponiéndose en la conversación, lanzando una mirada fulminante tanto a Cazador como a Spyro.

-¿Preguntar? Yo no usaría ese término tan agradable mi querido cliente de otra tierra, tu prácticamente te me lanzaste encima interrogándome con palabras nada entendible, y amenazándome con patearme el trasero si no te decía dónde estaba tu amigo purpura... ¿Llamas a eso comprensión?-Dijo cuestionando con una ceja levantada los métodos del guepardo.

-Bueno ahora que lo mencionas...-Empezó a decir ingenuamente, pero fue interrumpido otra vez por Ricachón.

-¡Eso no es preguntar!-Aspecto echando humo por las orejas.- ¡Eso es ser un bárbaro incivilizado!-Termino notablemente enfadado, ofendido y alterado.

Cazador nervioso retrocedía unos pasos hacia atrás intimidado por la notable ira del oso e intentando calmarlo dándole unas palmadas amistosas en su espalda, aunque se le veía que Ricachón iba explotar en cualquier momento.

-Ey hermano cálmate, no es nuestra culpa que seas tan tacaño, tramposo, y nos hallas hecho sufrir una pesadilla económica, que por eso tuvimos que echarte de Valle Avalar...-Contesto dejándose llevar por los recuerdos traumatizante de aquellos tiempos en donde Ricachón arruinaba la economía de Valle Avalar.

-¡Para empezar! No arruine vuestra economía, trataba de... racionalizarlo un poco...-Murmuro agachando ligeramente la cabeza hacia abajo, intentando de cubrir la verdad con unas mentirillas.- Pero no cambia el hecho de que seas tan salvaje como para tratarme así, deberían darte una lección para que aprendas a respetar.

Aquellas palabras hicieron reír a Cazador notando las intenciones de Ricachón de golpearlo viéndolo alzarse un poco los puños hasta el pecho, con ganas de luchar, Cazador poso una posición de combate reflexionando las rodillas y colocando firmemente sus puños apretados frente su cara, haciendo sentadillas al igual que un boxeador lo haría preparándose para luchar.

-¡Adelante, te espero gordito! Intenta darme una lección, vamos.-Contesto Cazador divertido sonriendo mostrando sus filosos dientes como dagas.

Todos sin palabras se quedaron paralizados debido la sorpresa sin saber cómo reaccionar, veían a los dos animales estando listos para luchar, mirándose fijamente a los ojos creando una especie de hilo imaginario, expresando sus sentimientos de odio, remordimiento, irritación, y cuando uno estaba listo para insertar el primer golpe, a los pocos segundos vino Bianca quien se puso valientemente entre ellos, sujetando con sus manos los hocicos de ambos animales y con un simple movimiento, empujo a los dos a una gran distancia, como dos niños pequeños.

-¡Ya estuvo! Dejen de actuar a lo grande sin siquiera poder establecer una conversación normal, no venimos aquí a buscar pelea ni hacer tonterías.-Regaño a los dos con una mirada asesina, pero con una voz calmada y madura.- Solo queríamos saber dónde estaba Spyro, y él ya ha vuelto, así que problema resuelto ¿No? No tenemos nada más que hacer aquí.

Preguntando en afirmación, observando estrictamente a dos los animales quienes se estaban lanzando miradas de odios y otras expresiones faciales ofensivas, pero cuando vieron la cara de terror de la coneja, inmediatamente se detuvieron dejado de mirarse, con cierto terror y nerviosismo por su amenaza silenciosa, entendiendo el mensaje oculto de la expresión de la bruja, perdiendo las ganas de luchar, como dos niños castigados.

-¡Así me gusta!-Les dijo cariñosamente y con inocencia.

Spyro y Elora se quedaron en shock, era increíble el miedo que podía producir esa dulce coneja inocente y de un momento a otro era como si cambiara de personalidad de una peligrosa coneja a una hermosa y simpática.

-¿Ves, Spyro? Esta discusión era un poco caótico sin ti, yéndote un rato y a los pocos minutos todo se vuelve en desorden, fijate que si eres importante.

Bromeo la bella fauna mientras llevaba la mano derecha sobre la boca, riendo delicadamente y con ternura, retirándola y lo conducía sobre la cabeza del joven de escamas purpuras, con el propósito de proporcionarle suaves caricias que ni Spyro podía resistirse, el cual este respondió aceptando las caricias de la fauna y sonriendo con placer mientras agitaba la cola de un lado a otro con alegría.

-¡¿Ya ven?! ¡Si es que me necesitan! No pueden vivir sin mí, ¡Jaja!-Respondió con otra broma mostrando sus colmillos en una sonrisa, a lo que, ganándose la risa suave de la fauna.

-Ujum...-Tosió Ricachón colocando el puño sobre la boca, llamando la atención, a su vez, arruinando el momento.- No es por interrumpirlos pero Spyro tiene algo que darme, así que joven dragón puedes dármelo ahora, si no es mucha molestia.- Extendió la mano izquierda hacia el dragón, impacientándose, queriendo contemplar su preciado diamante.

Con eso, el brazo del oso irrumpió el brazo de la fauna apartándola hacía un lado, dejando de acariciar el dragón, ganándose una mirada perversa de la fauna, pero parecía que Ricachón no le daba mucha importancia puesto su especial y único interés en el diamante que poseía el joven purpura, pero lo que hizo solo prendió la llama de la ira del joven purpura, pero no solo él sino también los presentes que miraron la irrespetuosidad del oso, pero antes de que pudiera responderle con un grito, Bianca se le adelanto.

Ella miraba mal a Ricachón sintiéndose ofendida e indignada por la falta de respeto que había demostrado el irrespetuoso oso y rápidamente se le acerco justo a su lado en donde le aparto su brazo sin fuerza, pero notablemente para Oso, era mucha fuerza que de costumbre. El oso quedo quieto mirando los fulminantes ojos envueltas en ira de la coneja, dejando caer de su frente unas gotas de sudor debido el nerviosismo y favor, preocupado que iba hacer la bruja.

-¡Ricachón! Esas no son formas de pedir algo, Spyro ya te ha hecho bastante favor yendo a recuperar tu ridículo diamante de las manos de ese ladronzuelo que nos mencionaste, eso no es tarea fácil ¿Sabes? Son muy veloces y escurridizos.-Defendió con firmeza alzando el dedo indice en señal de desaprobación.- Lo que menos necesita es que tú lo presiones más como si fuera uno de tus muchos empleados.... Y un agradecimiento de tu parte haría daño, ni a ti, ni a nadie.

Spyro se había quedado maravillado y complacido de ver a su mejor amiga defenderlo de ese tacaño sintiendo una calidez en su pecho, que extrañamente le gusto, sin embargo para su sorpresa y preocupación, Ricachón reacciono mal, lo cual, significaba que las palabras de Bianca no sirvieron para nada, aumentando la preocupación del joven purpura, temiendo que pasara algo peor.

-¡Señorita con todo respeto tu no entiendes mi situación! ¡Necesito ese diamante, es la fuente de mi nuevo proyecto bancario! ¿A quién le importa si me siento agradecido?, ¡No necesito tus consejos! ¡Lo que quiero es lo que me hará más millonario de lo que soy! ¡Denme el diamante, ahora!-Exclamo rabioso perdiendo el control a causa de la rabia acumulada de todo lo paso hoy.

Con un movimiento rápido como el rayo aparto por accidente sin siquiera notarlo a Bianca con un suave empujón la cual salió unos centímetros hacía atrás, a punto de caer, pero afortunadamente, Cazador corrió atrapando a su novia a tiempo de que esta tocara el suelo, y ella logro apoyarse sus manos en el pecho peludo del guepardo.

-Gracias Cazador.-Agradeció con ternura, logrando ponerse de pie, suspirando arrepentida y mirando decepcionada a Ricachón, sin embargo, el oso había centrado su atención únicamente en el joven dragón, a lo que, respondió apartando aún más el diamante de sus peludas manos, ofendido al verlo lastimar a uno de sus amigos.

-¿Que diamante?

Se preguntaba el joven dragón con inocencia mientras alejaba más con la cola de las peludas manos del oso del diamante, con una sonrisa pícara, y disgustado en el fondo por como él trato a su mejor amiga, sin tener intenciones de entregárselo a menos que se disculpara, viendo con divertidos ojos la expresión de frustración y desesperación del oso, quien pataleaba el suelo como un niño mimado, y antes de que el joven dragón dijera algo, una voz de alguien se alzó gritando con fuerza, logrando asustar de la sorpresa a los presentes, observando el origen de la voz.

-¡Oye! ¿Qué haces tratándola así? Ella solo intentaba de hablar contigo.-Reclamo entrando en cólera dando un paso hacia adelante, haciendo retroceder unos pasos a Ricachón al verlo acercarse.- Debí usar esto contigo en primer lugar, puesto que las palabras no funcionan contigo... Vamos a ver si entenderás mejor, si te clavo una de estas.- Propuso amenazando a Ricachón, sacando de su carcaj una flecha y tensándolo colocándolo sobre su arco, apuntando el pie izquierdo de Ricachón.

Ricachón al notar que venía enserió comenzó a sudar como cerdo llegando a extraer del bolsillo de su elegante traje un pañuelo la cual uso para secarse el rio que caía de su cabeza hasta el cuello e intentando detener a Cazador, alzando ambas manos hacia adelante, y a la vez, dando unos cuantos pasos hacia atrás mientras miraba la ira florecer dentro del guepardo, que parecía soltar la flecha en cualquier momento.

-O-Oye... Oye... N-No hace falta recurrir a-a eso...-Tartamudeo en respuesta ya cubriéndose la cabeza con los brazos y haciéndose volita en el piso, esperando lo peor.

-¡No permitiré que trates así a mi nena sin recibir un escarmiento!-Dicho esto, Cazador se preparaba para disparar.

-¡Cazador espera aléjate de la tentación!

Exclamo Elora queriendo calmar la colera del guepardo, antes de que cometiera un grave error pero por desgracia, no llego a escucharlo a tiempo y disparo la flecha para el susto de todos, dejando a todos boca abiertas.

-¡AHHHH!-Grito agudamente como una niña asustada encogiéndose más en el suelo, esperando el impacto de la flecha contra su cuerpo.

Eso fue suficiente para el joven dragón, ya no iba a seguir que dos de sus conocidos se lastimen de forma física, al principio era divertido pero cayó en cuenta a tiempo que esto se salio de control, antes de que Cazador disparara la flecha este corrió a toda velocidad embistiendo sus cuernos, como un toro, y a punto de empujar a Ricachón a un lado para salvarlo de la fecha, algo inesperado sucedió, un extraño haz de luz dejo ciego a Spyro obligándolo a taparse la cara con los ojos, y detenerse de golpe justo rozando a Ricachón, seguido por un gran estallido como un globo explotando en el aire, lo cual obligaron a los presentes taparse los oídos debido de que la explosión produjo tal ruido que resonaron los oídos de los demás. Cuando el joven dragón abrió lentamente los ojos visualizando su entorno se dio cuenta que la flecha había estallado en una explosión, algo extraña, y bajando las garras delanteras de ambos lados de la cabeza, confundido, no entendía lo que paso...

-¿Que ha pasado?

Pregunto Spyro viendo las cenizas de lo que era antes una flecha de madera cayendo como lluvia a la cabeza del oso, quien aún se cubría la cabeza con los brazos acostado en el suelo, muerto del miedo, hasta que el humo de las cenizas lo hicieron toser débilmente y abriera los ojos, inspeccionando cada detalle, parte, extremidades, del cuerpo notándose su alegría de seguir con vida, a Spyro le pareció chistoso en cierto punto, el inocente creía que iba ser clavado por una flecha... Al menos sin protección... Spyro cambio su atención a la de Bianca y con abriendo los ojos, la veía sosteniendo su varita en la mano derecha, la cual echaba chispas mágicas sobre la punta y por ende, Spyro dedujo que fue ella la que lanzo aquella esfera mágica. Claramente ella salvo a Ricachón de una herida mortal, pero se le notaba enrabiada.

-¡Cazador eso no hacía falta!-Regaño severamente a Cazador con un hilo de preocupación en su voz aunque se le notaba muy enfadada.- Te lo he dicho millones de veces tienes que aprender a controlar tus emociones, ya se que no te cae muy bien, pero incluso personas como él no merecen ser lastimados, ni mucho menos matarlos.-Miro unos segundos con una mirada despectiva a Ricachón.- Quizás algún día dejara de ser así de tacaños.-Se le noto un sentimiento de esperanza surgir en la voz de la coneja mágica y volvió a mirar a su novio.- ¿En que estabas pensando?

Avergonzado, apenado, posiblemente a punto de golpearse la cabeza Cazador solo veía a Bianca clavarle múltiples cuchillas de culpa con sus ojos hacía todo su cuerpo, y las miradas de los presentes solo empeoraban el dolor de culpabilidad que crecía dentro de él, arrepentido y con ojos triste idénticas a la de un gato miro directamente a los ojos de Bianca.

-Yo... E... Lo siento... Solo m-me enfade... Y quería protegerte... Eres mi chica y cuando te falto el respeto me sentí muy furioso de repente, y-y...-Trato de vocabular las palabras correctas sin saber que decir.

Bianca mirando con cuya mirada se había ablandado dejando de lado su rostro duro y preocupada a una más suave y comprensible, entendiendo perfectamente lo duro que debió ser verla siendo lastimada, cosa que la sonrojo unos segundos, feliz de tener a su querido novio allí para protegerla, cuidarla y hasta perder los estribos por ella, aunque eso no le gustara que pasara, lo comprendía.

-No hace falta que digas más cosas Cazador... Y tomate un respiro que vas a ahogarte de lo rápido que hablas.- Le termino contestando con una dulce mirada, acallándolo al posar suavemente su mano izquierda debajo del cuello y regalarle caricias.

Desde la pierna hasta la cabeza se le subió la sangre el consolado Guepardo con la cabeza rojo como un tomate debido a las dulces palabras de la bruja que parecían bellas melodías que lo calmaban por dentro, quedando embobado e hipnotizado por la hermosura y gentileza de su novia, sin poder evitarlo, inclino lentamente la cabeza a punto de regalarle un dulce beso a Bianca, pero en lugar de lugar una explosión de emociones y sentimientos, recibió una golpiza en el hocico obligándolo a abrir los ojos y chillar de dolor, posando ambas patas sobre el hocico y viendo que en realidad ella misma lo había golpeado con la varita, quedándose confundido.

-Este no es el momento Cazador...-Le reprocho sonriendo divertida y sobándole la herida con la mano del colorido guepardo.- Hay demasiados mirones, sabes.-Le aclaro sonrojada.

-¿A? S-Si tienes razón...-Balbuceo el gato amarillo fijándose en como todas las miradas de los presentes estaban en ellos y al ver cada mirada lo hicieron ponerse más rojo y intento reírse para deprimir lo que sentía.

Spyro no le gustaba las escenas románticas, y no era nada cursi por lo tanto observo aquella ''agradable'' para muchos pero para él, irritante escena de Cazador y Bianca, con cierto desprecio e indiferencia, después de todo ellos siempre se ponían cursi cada vez que se encontraban. Y como no quería seguir resistiendo ante la espera que parecía eterna, decidió centrarlos otra vez en el tema el cual era mucho más importante.

-Si es mejor que no sea el momento, no quería verlos formando un horrible espectáculo.- Aspecto el joven dragón demostrando muy poco interés por los sentimientos de sus compañeros. Después de eso Bianca y Cazador se sonrojaron avergonzados, olvidando completamente lo que estaban haciendo realmente cuando escucharon el comentario crítico del joven dragón, pero no les molesto en lo absoluto, tanto Cazador como Bianca sabían que el joven purpura nunca le intereso saber del amor, ni tener citas, por lo tanto era total ignorante sobre eso, así que lo único que hizo Bianca fue cruzarse los brazos mirando mal a Spyro pero Cazador se acercó un poco a Spyro, riéndose un poco.

-¡Vamos hermano! Algún día sabrás lo que es amor y te aseguro que no te separaras de eso ni por nada del mundo.- Aconsejo el felino sobando amistosamente la cabeza del dragón.

-¿Enserió? ¿Amor dices? ¡Ja, ja, ja!-Río sarcástico.- No lo creo...-Finalizo en negación moviendo la cabeza de un lado a otro.

Un gran silencio se apoderó de la atmósfera del lugar, Spyro miraba confundido los rostros de sus amigos. La tensión podía sentirse en el aire, cada vez más incómodo por las caras de sus amigos mostrando poca incredibilidad a sus palabras, y antes de que Spyro pudiese hacer algo, la fauna pego su dedo índice con el pulgar y como un resorte, pego con los dedos la cabeza del joven purpura. Spyro chillo de dolor sobándose el punto donde fue golpeado, en cuanto levanto la mirada, se quedó quieto mirando a Elora, quien lo miraba con remordimiento y cierto odio, pero con calma y compresión.

-Spyro... ¡Si quieres que tu raza prosiga de generación en generación, tendrás que salir alguna vez con personas, sin ignorarlas!... Como la última vez.-Dijo murmurando lo último con arrepentimiento, recordando su última cita.- ¡Así que no lo digas a lo grande sin siquiera llegar a la edad de un adulto!

Spyro hacía caso omiso a las advertencias de la fauna, mientras volteaba a mirar a Ricachón, quien no hacía nada más que estar sentado en la fuente mirando a la nada con una expresión perdida, posiblemente relejado y aburrido tras su pelea con Bianca y Cazador, y extrañamente aguardaba la llegada del joven purpura pacientemente.

-¡Ey Ricachón mira hay dinero arriba cayendo del cielo!

Dijo el joven dragón en tono de broma logrando atraer la atención del oso quien despertó automáticamente tras oír la palabra ''dinero'', alcanzado a levantarse de la plataforma que rodea la fuente de agua a una velocidad tan rápido que ni parecía normal y se quedo mirando a la nada alzando las manos hacia arriba esperando muchas gemas caer del cielo, eso fue suficiente para sacar una gran carcajada al joven dragón al igual que Bianca y Cazador, excepto Elora, mirando con indiferencia debido a lo molesta que se encontraba a causa de la completa ignorancia de Spyro. Ricachón tras darse cuenta de la trampa que le tendió el joven purpura, murmuro maldición su mala suerte y con pesados pasos salto de la fuente hacia el suelo y respirando profundamente intentando mantener la calma, miro directamente los ojos del joven dragón.

-Muy bien joven dragón si ya dejaste de fastidiarme, te agradecería de corazón entregarme de una vez por todas el diamante, antes de que me un calambre en los pies después de permanecer más de 11 horas aquí parado y sentado esperándote.-Aclaro Ricachón notoriamente cansado y agobiado de todo lo que sufrió el día de hoy.

-Si podría... Pero tengo una pregunta que hacerte antes de dártelo y una disculpa quiero que le des a Bianca y Cazador ¿Ok?-Propuso el joven dragón con una mirada firme y picara.

-¡Cielo santo! ¡No puedes obligarme Spyro!-Contesto irritado.- Dame el diamante, que quiero comer mis pastelillos que me hizo mi esposa hace un pardee horas.-Ordeno extendiendo su mano frente al joven dragón.

Una vez más, jugando con la paciencia de Ricachón alejo mucho más el diamante aun sosteniéndola con su cola, no quería dárselo aun pero esta vez tenía una razón muy buena para hacerlo, las palabras de Elrik lo dejaron pensando y quería verificar por él mismo, si las palabras del jerbo-topo eran ciertas, aparte de eso aunque parecía no ser la gran cosa para él, Bianca y Cazador merecían ser disculpados.

-Me estuviste forzando a correr, arriesgando mi vida, y haciéndome hacer muchas cosas que nunca pensé hacer, por tu preciado diamante cuya fragilidad es igual a la tuya... Estoy demasiado cansado, es más voy a empezar a estirarme...-Decía mientras soltaba poco a poco el diamante con el propósito de tirarla contra el suelo.

-¡No! ¡Alto! Grrr... ¡Ok!

El oso asintió y de mala gana, acepto la condición del joven purpura, Bianca y Cazador, impresionados y a gustos por la decisión que tomo Spyro por ellos, vieron a oso acercarse a regañadientes hacía ellos, levantando pesadamente los ojos y viéndose fijamente. Parecía que Ricachón no llegaría a hablar en ningún momento puesto que se forzaba a mantenerse la boca cerrada, hasta que respiro profundamente y exhalo con fuerza, aclarando la garganta.

-No puedo creer lo que voy a decir pero... Mis disculpas... No tome consideración de mis acciones y le di una pequeña vuelta el asunto que nunca esperamos.-Aclaro extrayendo 4 folletos del bolsillo de su traje.- Como recompensa por mi inmaduro comportamiento les entregare a cada uno de ustedes completamente gratis cupones, con un 50% de descuento para todas las cosas que me compraran en mi tienda en el Bosque de los Osos.

Al finalizar eso dio media vueltas dando la espaldas a las caras asombrados de la atónita pareja dando poco créditos a sus oídos y mucho menos que aquel hombre incapaz de dar algo gratis fuera por fin lo suficientemente gentil como para regalarle a la bruja y el guepardo cupones con 50% de descuento, se quedaron prácticamente mudos y no era todo, Ricachón también le extendió un cupón a Elora, quien mostro completo agradecimiento.

-Debió ser un milagro, nunca te he visto regalar algo a alguien Ricachón, creo que Spyro si te hace recapacitar un poco jeje... Gracias.-Comento gentilmente Elora con una risita en sus labios.

-¡Cierto amigo! Si continúas así de bondadoso nosotros votaremos a que regreses a Valle Avalar, o por lo menos tener un puesto ahí.-Sugirió Cazador agradecido por el cupón.

-No sé lo que quisieron decir, pero les demostrare que están equivocados mis queridos clientes, soy perfectamente capaz de regalarle cosas a la gente.-Contradijo con algo de orgullo e intentando no tomar en cuenta las palabras reales de la bella fauna.

Dicho esto el Ricachón con el pecho en alto se dirigió a frente del pequeño joven dragón purpura quien lo miraba con una cara irónica y divertida, diciendo perfectamente con la cara que no fue tan malo como él oso esperaba, él jamás ha regalado algo a alguien ni mucho menos con sus clientes más frecuentes, pero muy en el fondo le gusto haber recompensado su mala actitud hacia ellos regalándole los cupones, y solo quedaba 1 y sabía bien para quien era.

-¿Y entonces? ¿Te divertiste siendo bueno por primera vez Ricachón?-Pregunto moviendo la cola con anticipación y con gracia.

-Cállate...-Acallo la burla de su cliente y cruzando los brazos, le entrego con indiferencia su último cupón.- Para que no vuelvas a molestarme dragoncillo.-Aspecto Ricachón esperanzado.

A Spyro no pudo evitar ahogar un grito de gloria debido a su victoria de haber obligado a uno de las personas más tacañas de todo el planeta, era como un baño de satisfacción combinado con una increíble cantidad de euforia y alegría, estaba decidido en tener nuevas esperanzas de que algún día Ricachón lo ayudaría muy pronto en el futuro, sin tener que requerir el uso de las joyas y gemas, después de todo siempre tiene sus métodos para convencerlo, de algún modo u otro. Luego con aceptación Spyro agarro el cupón con el hocico y lo guardo en su mochila.

-¿Y qué es lo que querías preguntarme? A ver si con eso me das el diamante para variar...-Recordó aburrido el oso a Spyro.

Cuando la pregunta resonaron en la cabeza del joven purpura se quedó mirando a la nada unos segundos tratando de vocabular las palabras adecuadas sin sonar demasiado misterioso, teniendo en cuenta que sus mejores amigos estaban presentes, y si comentaba algo sospechoso, causaría otro revuelo que quería mejor evitarlo, tanto para sí como para sus amigos. De un lado a otro movía la cabeza intentando no sonar demasiado intrigado o impaciente, como una pregunta sin importancia.

-No es gran cosa, solo se me vino a la mente... ¿De dónde conseguiste de casualidad este diamante?-Decía con desinterés, sonar curioso no le servía de nada, aunque no pudo evitar sonar algo intrigado.

-¿De donde lo conseguí? ¡Ja! ¿Y esperas que te...?-Miro asustado la amenaza de Spyro de tirar el diamante bien lejos.- Cof.... Esto... De acuerdo... En estos últimos días los diamantes son la sensación hace vibrar el interés de las personas con tan solo verlas, así que me dije ¿Y si vendo diamantes y me creo otra fortuna? ¡Mi propia cabeza me dijo que sí! Aunque desconocía los métodos para obtenerla, uno de mis empleados se ofreció a conseguir una a lo que yo acepte, en cambio le recompensaría con una buena suma de dinero, lo que no tenía idea era lo cuan peligroso fue para él extraerlo, me dijo algo sobre una vieja estructura hecha pedazos y por alguna extraña razón no quería volver, tal vez no le gusto el lugar... No lo sé... Igual no le di importancia, solo me importo mi preciado diamante ¡Y con eso! Me vino clientes a montones, ese diamante seria la llave a mi nuevo negocio bancario y todos se sentirán tan seguros depositar sus dineros ahí... Muehehehe..

-¿Y qué métodos uso tu empleado?-Pregunto Spyro mordiéndose la lengua, lo pregunto por error, pero el tema era tan interesante que no lo pudo evitar.

-¿Uh?-La pregunta le vino de sorpresa.- ¿Y cómo quieres que lo sepa? ¿No es obvio? Tal vez uso herramientas de minero, como palas, o picos, y andar por ahí excavando en la tierra ¿No?-Contesto más bien divagando ya con las palabras, sin saber cómo responderle.- Mi querido Dragón no pierdo mi tiempo a ensuciarme con la tierra, prefiero que alguien lo haga por mí, muahahaha.-Río maliciosamente.

Poco a poco Spyro comenzó a pensar <¿Es real todo lo que dijo Elrik? Y si es así... ¿Cómo fue posible que ese empleado lo consiguiera así de la nada? ¿Qué diablos está pasando?>, las preguntas no le serviría de nada sin conseguir respuestas de una fuente más fiable, y Ricachón no era la opción puesto que él tiene un escaso conocimiento sobre eso, ya que lo único que le importa es su diamante. Spyro suspiro resignado y quitando las preguntas de su cabeza a un lado, miro a Ricachón con ya sin nada de interés ni para ocultar y con un tirón lanzó de su cola el diamante hacia la cabeza, la cual reboto como pelota contra la frente y este chillo de dolor poniendo las manos sobre la cabeza sobándoselo, sin embargo, logro darse cuenta del objeto brillante girando en el aire y con un rápido movimiento logro atraparlo con ambas manos cayendo al suelo tras atraparla. El oso se levantó respirando apresurado casi con el corazón saliendo del pecho, pero se le notaba su enorme felicidad y alegría de por fin tenerla en sus gordas manos, que comenzó besarla una tras otra sin parar por un buen rato, como si fuera su esposa.

-¡Oh mi maravilloso diamante por fin estas de vuelta justo en mis manos! No imaginaba mi vida sin ti, creí que iba hacer el fin de mi negocio.-Decía mientras besuqueaba el diamante, para el horror de todos.

Los presentes quedaron asqueados de ser testigos de tanto muestras de afectos hacia un objeto tan significante para un diamante, pero para el oso es algo muy valioso, así que Spyro miro mal a Oso ya aburrido y irritado de todo lo que paso, ya que quería hacer otras cosas como para andar viéndolo formar una escena tan asquerosa. Se acercó y pego con los cuernos igual a un toro embistiendo hacia arriba el oso lo cual lo hizo entrar en razón largando un grito de horror y dolor, seguido de una seca caída en el suelo que sacudió un poco la tierra, a su vez, hizo desprender de los bolsillos de Ricachón sus múltiples folletos que caían como lluvia sobre Spyro, Elora, Bianca y Cazador, quienes se rieron ligeramente ante la acción que tomo Spyro.

-¡Ouch! ¡¿Porque siempre tienes que golpearme para que te escuche?!-Pregunto levantándose con la mano en el trasero, adolorido, mirando con odio al joven dragón.

-¿Porque no? Es más que obvio, solo me divierte. Otra cosa, ya que tienes tu preciado diamante puedes ir yéndote a tu casa, me habías dicho que esperabas unos pastelillos ¿O me equivoco?-Comento vagamente usando de excusa el pretexto de Ricachón, con tal de que este comenzara a irse del lugar de una vez por todas.

En cuanto Ricachón oyó lo último que dijo Spyro inmediatamente abrió los ojos estando de acuerdo, ciertamente tenía que volver a su casa a disfrutar de un buen descanso y ya no tenía nada que hacer ahí, aunque no le gusto para nada su comentario respecto de lastimarlo con tal de provocar risa, decidió ignorarlo e irse a pasar un largo, largo rato con su familia en el Bosque del Oso, con una leve reverencia se despidió tanto de Spyro como sus amigos, y se giró en dirección a la salida principal del Reino Dragón, la misma que había llegado Spyro poco tiempo después.

-¡Hasta luego Ricachón!-Se despidió Elora moviendo la mano de un lado a otro. -¡Cuídate de que no te vuelvan a golpearte!-Sugirió Cazador en forma de broma como despedida.

-¡Intenta no estafar!-Aconsejo Bianca por una parte chistosa y por otra, para que Ricachón lo tomara en cuenta.

La silueta del oso poco a poco se iba desvaneciendo quedando como una simple mancha negra en la lejanía la cual desapareció como cenizas y las 3 criaturas miraron juntos al pequeño dragón parado viendo la marcha del oso. Juntos intercambiaron miradas de inquietud transmitiéndose lo que el otro pensaba, ahora que tenían a Spyro justo allí, alguno tendría que decirle la cruda verdad, la razón por la que ellos aparte de se preocuparon por el bienestar del joven dragón, descubrieron algo que Spyro estaba buscando desesperadamente por toda la mañana sin descanso y haciendo todas estas locuras solo por esa búsqueda. Cazador aunque pensaba otra cosa, más bien sorprendido de la repentina curiosidad del joven de escamas purpuras respecto el tema de los diamantes, al menos para él, sabía muy bien que el joven dragón era curioso pero solo con temas relevantes e importantes, no por simples temas como un diamante insignificante, haciendo que también le interesa puesto que Spyro debió descubrir algo muy interesante.

La bestia amarilla se acercó a las espaldas del dragón extendiendo lentamente la garra hasta rozar con suavidad las calientes escamas del dragón, atrayendo la atención de su amigo, lo cual este giro la cabeza mirándolo por el hombro, intrigado y esperando lo que quería Cazador.

-¿Les ocurre algo?-Pregunto terminando de girarse, frunciendo el ceño, hace tiempo no veía a sus amigos tan preocupados.- ¿Amigos que tienen? Parecieran que un fantasma les hubiera hecho una broma para extraerle sus emociones.-Bromeo Spyro despreocupado, caminando entre ellos, sin rumbo a donde ir.

-¡Ya está bien hermano! Dinos de una vez lo que descubriste acerca de esos diamantes, te conozco bien y no me engañas...-Miro con ojos desconfiados al joven dragón.- Muestras solo interés cuando hallaste algo nuevo, jejeje... Y sabes que a mi me encantan las emociones fuertes.-Termino alzando el puño hacía adelante con entusiasmo.

-¿Ohm...? ¿Solo era eso? Cálmate Cazador, no lo malinterpretes, quería saber más acerca de dónde podría conseguir por mí mismo uno de esos diamantes de alto valor, tengo muchas gemas pero nunca un Diamante Blanco ¿Sería divertido, no?

Sabía muy bien que su amigo Cazador era un alma libre y dispuesto a cruzar hasta el fin del mundo con tal de gozar los últimos segundos de su vida en una vida llena de adrenalina, emoción y felicidad sin embargo, Spyro no se sentía completamente seguro si contarle la verdad sobre los Diamantes, era un tema extraño y delicado, a pesar que podría ser divertido para los dos, muy en el fondo como una segunda voz advirtiéndole sobre lo arriesgado que podría ser si se lo contara en frente de Elora y Bianca ¿Realmente ellas se lo tomarían bien o a Cazador? Por primera vez Spyro guardo sus palabras y se encogió de hombros mostrando indiferencia, para disimular que no le interesaba en realidad... Por una parte era cierto, él sentía que lo más importante ahora era buscar el paradero de Sparx.

-¡Oh!-Abrió los ojos como platos y en blanco, había olvidado por completo de preguntarle a Ricachón sobre Sparx.- ¡No! ¡No logre preguntárselo! ¡Seguro ahora está bien lejos como para alcanzarlo!-Miro alarmado ambos lados buscando alguna señal de Ricachón, pero ya no estaba por ningún lado. Con ese suave grito alerto la atención de sus compañeros quienes quedaron viéndolo un tanto extrañados y confundidos ante tal inesperada reacción del pequeño dragón, Elora se acercó notando su gentileza e inclino la cabeza hasta llegar a la altura del pequeño dragón, el cual estaba girando la cabeza observando con una expresión de horror a diferentes direcciones, con ojos nerviosos y con el cuerpo a punto de caer rendido.

-Todo está bien Spyro si continuas chillando parecerás un bebe llorando, jeje..-Río suavemente, logrando atraer la atención del joven dragón, y lo interrumpió antes de que este pudiera contestarle a su broma.- Él no sabía ni iba a saber de lo que le ocurrió a Sparx, así que puedes ir tachándolo de tu lista.

Decía entre tranquilidad y risa, hasta que para el alivio de todos, logró serenar la mente del preocupado joven dragón.

-¡Muy bien!-Giro la cabeza en dirección a Cazador y Bianca, con una animadora sonrisa.- Cazador y Bianca ¿Porque no se van adelantando en ir a la ceremonia mientras hablo con Spyro? He escuchado que prepararon una deliciosa ensalada con filete...-Dijo picando la tentación tanto del arquero como de la bruja.

-¡¿ENSERIO?! ¡Vamos Bianca o se los comerán todo!-Contesto alucinado, entusiasmado y emocionado, sin pensarlo dos veces, agarro y tiro del brazo de la bruja, arrastrándola y llevándola consigo.

-¿Que...? ¡Espera! ¡AHH!-Intento responder la coneja pero no le dio tiempo siquiera a reaccionar antes de que su novio la llevara a la fuerza a la ceremonia.

Después de que la feliz pareja habrían dejado a solas a Spyro y Elora. Elora se dio a la tarea de decirle con el mayor cuidado posible la noticia a Spyro, no sabía todos los detalles, pero si lo suficiente como para darle a algún indicio sobre donde podría estar Sparx ¿Y cómo sería la manera perfecta? Hablar a solas con el pequeño dragón purpura, y lo iba a ser con una gentil sonrisa y un suave tono de voz, pretendía formar una tranquila conversación civilizada con el fin decirle la noticia a Spyro de la mejor forma posible, con la esperanza de suavizarle el golpe, y en cuanto miro al joven dragón, sintió su corazón llegar hacia su garganta debido el gran susto que se llevó al ver a su amigo purpura.

-¡Spyro!-Gritó al mismo tiempo que corría hacia el dragón purpura, el cual lloraba tendido en el suelo, cerca de la fuente, con la cabeza apoyada en la plataforma de la fuente, sus lágrimas caían como un río empapando su escamoso rostro, a su vez, que las secaba usando sus pequeñas alas como pañuelo y sus ojos vagaban contemplando el flujo del agua salirse de la boca de la estatua del dragón de la fuente mientras jugaba con las garras en el aire dibujando lo que parecía ser la forma de una extraña figura- ¿Que te ocurre Spyro?-Pregunto Elora asustada y preocupada.

-¿¡Como de que me pasa!?-Exclamó Spyro mirando a los ojos de la preocupada fauna, enojado y triste, recayendo otra vez a su depresión.- ¡CAZADOR SE COMERA TODO EL FILETE SIN MI! ¡¿Para qué me tienes atado aquí moriré de hambre?! ¡Los dragones necesitan su sobredosis de carnes y los filetes son la solución más efectiva! Así que... Podemos posponer nuestra charla para más tarde mientras yo voy adelantándome...

Decía entre ''sollozos y lágrimas'' intentando escabullirse, hasta que para su sorpresa, recibió una fuerte bofetada de Elora, impulsándolo unos centímetros hacia atrás cayendo boca arriba contra el suelo a lo que Spyro no evito soltar un quejido de dolor al tiempo que se llevaba la pata derecha sobre su mejilla izquierda siendo el punto marcado con una mano roja como tomate, a causa de la bofetada y al tocarla, sentía un horrible ardor recorrerle toda la cara e intento sobársela para disminuir el dolor, en vano. Por desgracia eso era el menor de sus problemas debido que la fauna comenzó a acercarse hacia el joven dragón con una mirada asesina a lo que Spyro respondió con un chillido de horror.

-¡¿Realmente te importa un pedazo de carne que tu propio hermano?!-Le reprendió molesta por la actitud infantil de Spyro.- Concéntrate por una vez Spyro, tengo que hablarte sobre Sparx, no de tu estomago.- Aspecto Elora irritada por la actitud infantil de su amigo.

Finalmente el joven dragón recobraba la compostura ignorando el dolor de su mejilla mientras procesaba aunque tarde la información que Elora le había dado, y poco a poco una gran sonrisa se le fue formando, alegre, entusiasmado, emocionado, por fin iba a saber dónde estaba su más preciado compañero Sparx < ¿Que sabrá ella? ¿Me dirá dónde estará Sparx o me lo mostrara? > Pensaba impacientarse, moviendo la cola de un lado a otro debido la felicidad que sentía en ese momento.

-¡Dímelo! ¡Dímelo rápido! Espera.... ¿Tu sabías sobre Sparx todo este tiempo?-Decía mientras borraba la sonrisa de su rostro para ser remplazado con una mueca de desconfianza.

-¡Por supuesto que no Spyro! Más bien te lo habría dicho mucho antes, no quería que siguieras frustrado por estando buscarlo a todos lados así que me puse la tarea de investigarlo por mi cuenta, yendo por todas partes de Reino Dragón y por ultimo decidí ir a Templo Dragón...-Aspecto la fauna un poco ofendida por las palabras de desconfianza del joven dragón.

Esas palabras fueron iguales a suave bofetada pegando la mejilla del joven dragón, podía sentir un gran nudo en su garganta, y una leve caricia recorriendo su pequeño cuerpo, una parte triste por haber juzgado mal a Elora y por otra parte, alegre y feliz que Elora se preocupara tanto por él, pero cuando ella se cortó, Spyro mostro inquietud y angustia, temiendo lo peor.

-¿Que paso después? Vamos dilo rápido, puedo aguantarlo.-Le aseguro Spyro mostrando determinación y valentía.

-Veras... Por desgracia... Él solo me dijo que Sparx se encontraba en el Templo Dragón, pero no me quiso detallar su ubicación exacta... Cuanto lo siento Spyro, es todo lo que se... Si quieres descubrirlo por ti mismo, tienes que ir a la ceremonia. Dijo con una sonrisa humilde tratando de convencer el joven dragón de asistir a la famosa ceremonia, aunque no dio mucho resultado.

En cuanto Elora termino de relatar su pequeña travesía, Spyro alzo la vista y entrecerró los ojos analizando cada palabra cuidadosamente temiendo saltar un detalle importante y al finalizar, abrió los ojos intrigado.

-¿El? ¿A qué te refieres? ¿Quién te lo dijo?-Pregunto Spyro curioso.

-Su nombre es Ranzan, creo que continua festejando con los demás en la ceremonia ¿Es amigo tuyo? Ese nombre resonaron contra las paredes de la mente del dragón purpura dejándolo perplejo e incluso sacudía la cabeza asegurando si no había escuchado mal el nombre, pero efectivamente, Elora había contestado con aquel nombre de ese joven dragón de viento, con el cual no tenía una relación de amistad tan intensa como la que tenía con Elora o incluso con Cazador por lo que aún era un completo desconocido, más lo había considerado un buen amigo, que tan equivocado estaba...

-.... Sí... Lo era.... Pero no estoy seguro ahora...-Respondió el joven purpura con las ganas de gritar de ira.- Ahora sí me disculpas... Iré a... ¡Romperle la cara a ese bastardo!-Rugió Spyro envuelto en ira, ignorando completamente a Elora quien trataba de detenerlo y termino acelerando el paso, en busca de Raizan quien seguramente seguiría disfrutando de la dichosa ceremonia.

-Vaya este chico...-Dijo Elora mientras veía como se alejaba cada vez el joven purpura, desapareciendo de su vista.

Continuara....
avatar
Camilo238
Semilla
Semilla

Mensajes : 6
Fecha de inscripción : 15/02/2016
Edad : 18
Localización : Encuentrame.

http://camilo238.deviantart.com/

Volver arriba Ir abajo

Re: Spyro: Vuelo entre Mundos (Fan-Fic de Spyro Clasico)

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.